lunes, 2 de abril de 2018

Jhonny cogió su pancarta




Pido perdón a mi docena aproximada de lectores por jugar con el título de aquel excelente y dramático film titulado “Jhonny cogió su fusil” en el que se relata el horror de la guerra.

          Y es que últimamente en España cada ciudadano ha tomado una pancarta para pasear su problema por nuestras calles, y aunque de avanzada edad me estoy pensando qué pancarta me correspondería tomar para hacer visible mi enfado con el gobierno o la sociedad o el encogimiento de hombros.

          Por edad me correspondería la pancarta del ejército de los pensionistas por solidaridad con mis compañeros de “armas”, pero semejante hecho tendría algo de demagogia, al tiempo que de solidaridad, porque dicha sea la verdad pertenezco al “cuerpo de maestros consortes” y sería falaz mi presencia reivindicativa a no ser que fuera por aquellos y aquellas que cobran limosnas de supervivencia, pero tal vez algún día, a pesar de mi falta de mielina que casi me impide caminar, lo haga.

          Y ahí están las mujeres con su brecha salarial por mor de ser fémina con su particular guerrilla que no debe ser cuestión de un día, sino de una machacona y constante expresión de su legítimo mosqueo por lo aludido y brechas más sangrantes, ya saben.

          Cataluña está que arde, aunque parece que la “cosa” tiende a arreglarse para que los Presupuestos Generales del Estado puedan aprobarse con los votos de los privilegiados vascos, tal vez por ello no tendría nada de extraño que hubiese pronto un gobierno catalán para que el “temible” artículo 155 dejara su actual vigencia.

          Quisiera tomar este “copo” como pancarta para reivindicar la dignidad de Andalucía que, sin querer o queriendo, la simpática periodista Cristina Pardo ha tirado por los suelos con su doble programa “Malas compañías”, presentando a nuestras gentes como dobletes de los Guerrero y Lanza en el asunto de los EREs.

          De pena, querida Cristina, tu caminar por esta grandiosa tierra que, aunque a ti te parezca de panderetas y pillos, es cuna de una corrupción al menos comparable a los casos Púnica y Gürtel, o no.

1 comentario:

  1. Habrá que pensar en un casco protector mås que en una pancarta por si siguen cayendo palacios celestiales chinos, que eso sí que es grave si nos pilla, corazón. Una pancarta con cuatro pies dos hacia arriba y los de dentro hacia abajo también llamaría la atención. Por aquello de hacer el amor y no la guerra. Gracias y tres besos más.

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