sábado, 3 de marzo de 2018

"Enma" con "la bestia del Este"




Resguardado tras una capa de ancianidad, sin ganas de dar la tabarra a nadie, he quedado obsoleto y cobardón; es por ello que debo ponerme al día para seguir perteneciendo al mundo de los vivos y no ser un zombi más en este mundo de contrastes que apabullan a cualquiera. Para conseguirlo intentaré ponerme al día, huir de la comodidad del aburrimiento y aligerar la carga que, con mi silencio, yo mismo me impongo.

          Así que durante mi estancia en el limbo de no saber qué hacer han ocurrido algunos fenómenos dignos de mención; ninguno como la guerra sostenida entre la tormenta “Enma” y “La bestia del Este”, contienda de la que ha salido vencedora la primera que ha conseguido regar con el desértico suelo de Andalucía aunque, en ocasiones, se haya pasado un poco más de la cuenta y lo que parece coleará durante algunos días más.

          A nivel malagueño lo más importante ha sido, tras una larga meditación, la decisión del alcalde de Málaga, Francisco de la Torre, de repetir nuevamente por el PP como candidato al bastón de mando del Consistorio malacitano con sus tres cuartos de siglo y el berrinche de su esposa acompañado del cabreo político de propios y extraños; suerte, viejo amigo.

          Otro mencionable es la vuelta a la digna actividad de algunos miles de soldados pertenecientes al ejército de los jubilados en busca de una cierta dignidad que se traduzca en un aumento económico de sus pensiones; ya no podrá decir el personal de “Podemos” que mis coetáneos fueron miedosos al decir “sí” al “candado del 78”; por favor que no politicen unos y otros de forma partidista este rejuvenecimiento de la vejez.

          Y Puigdemont, oh Puigdemont, el presidente de un fiasco inexistente que, retirado en su particular Santa Elena a bombo y platillo, no parará de dar la lata para dejar a esta vieja nación tirada por los suelos a los ojos de medio mundo, y digo medio porque la otra mitad no le hace ni puñetero caso.

          Y por fin, el niño Gabriel que no se encuentra por ninguna parte y su desaparición ha sacudido los corazones de la gente de bien.


         


2 comentarios:

  1. Que no, corazón, que no le das la lata a nadie, al contrario, nos instruyes, nos haces sonreír y lo más importante, nos haces reflexionar y nos sacudes las neuronas. Tengo más, pero lo dejo en la gran alegría que me produce seguirte en tus letras. Es que seguirte de otra forma es denunciable. Tres besos.

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