sábado, 24 de febrero de 2018

Esa ventana, Paco, esa ventana




Vivo en el pasaje RF, pasaje que está cerrado a la derecha por lo que mi salida siempre toma rumbo hacia la izquierda.

          Ocurre que cuando realizo ese viraje lo primero con lo que se “topa” mi vista es la terraza de mi amigo Paco Montoya, fallecido hace unos días, y quiera o no se agolpan en mi mente los gratos recuerdos que viví en su compañía, pues da la casualidad que malo no viví ninguno.

          Esa ventana de la terraza siempre cerrada y sin visos de poder verla entreabierta, esa falta de luminosidad cuando en las noches vuelvo a casa, ese sofá vacío y esa “tele” que supongo apagada me atraviesan el alma porque, además de ser triste de por sí, me trasladan a las numerosas ocasiones en que hablábamos de lo divino y lo humano a nuestro estilo, o sea, con tintes de una cierta añoranza de nuestras infancias como chavalines de la postguerra civil.

          Jamás supuse, querido Montoya, que tu actual presencia fuera tan fértil, y al mismo tiempo tan triste, como este arrancar, día a día, las pequeñas pero grandiosas páginas del Taco Calendario del Corazón de Jesús que nuestro común amigo Manolo “el bético” me regala en los albores del nuevo año.

          Esa ventana, Paco, esa ventana la voy a escalar una de estas noches que vuelvo un poquillo más alborotado de lo normal para encender un par de aquellas lamparitas antiguas de aceite y agua, ya sabes, las mariposas que tú comprabas en una tiendecita de la trinitaria calle Carril y me regalabas en tiempos de Difuntos para que los espíritus de los seres queridos se sientan acompañados.

          Qué fe la tuya querido Montoya; pues bien, tal como te digo cualquier noche voy a hacer de tu ventana una luminaria de perseidas de amor que será la envidia del vecindario.

          Te sigo amando querido cascarrabias.

6 comentarios:

  1. Por suerte para tí ya no existen los serenos y te vas a ahorrar el que te clave la punta del chuzo si te pilla subiendo. Por experiencia sé que se ven las estrellas y algo más, corazón. No te arriesgues que tú amigo Paco aún no se ha ganado las alas por falta de tiempo, que no de bondad. Tres besos y abrazos,querido Poeta.

    ResponderEliminar
  2. Todo lo tendré en cuenta, querida Ana, especialmente lo de la punta del chuzo por aaquello de las estrellas. En fin, ya sabes un momento de debilidad que a casi nadie interesa excepto a un servidor.
    Mis cosas.
    Tres besos, Ana

    ResponderEliminar
  3. No pasa nada, niño; todos tenemos esos momentos aunque no le importe a casi nadie. Compartirlos ayuda y los escribes tan bonitos... Y mas besos.

    ResponderEliminar
  4. Qué gran marco para quien desde una ventana observó compartiendo tanta experiencia y sabiduría renacentista desde el Paraninfo de El Perchel.

    Qué elegante grabador de ese marco quien con su gubia afilada por la palabra hace que las emociones se abran de par en par por un tragaluz en una calle sembrada de antiguos rosales de reencuentros.

    Gracias por seguir abriendo ventanas donde la brisa de tus inquietudes calma nuestra nostalgia de las Ausencias.

    Gracias Pepe por describir la Vida de una manera tan real y hermosa.

    El único modo de estar de acuerdo con la vida es estar en desacuerdo con nosotros mismos, me dijistes que te comentó tu cómplice Fernando; sí, al que llaman Pessoa.

    Gracias.
    Ignacio Hernández

    ResponderEliminar
  5. Gracias, Ignacio, por la sensibilidad que emana de tu comentario, gracias, repito.
    Un beso

    ResponderEliminar
  6. Muchas gracias de nuevo Pepe por tus palabras hacia mi padre. No me cansaré de agradecerte el cariño que le muestras. Esa sensación es la misma que siento cada tarde al pasar con la moto desde el trabajo y mirar hacia el balcón. Un abrazo muy fuerte.

    ResponderEliminar