viernes, 12 de enero de 2018

El paquidermo: léase art" 155 de la Constitución Española





El paquidermo, el elefante por ejemplo, avanza lento, tranquilo, majestuoso y sabedor de su poderío sabe que todo puede ser arrollado a su paso; el artículo 155 de la Constitución Española, hipopótamo o elefante, conocedor de su poderío no tiene prisa alguna pues, paso a paso, es consciente que nada va a impedir su avance, tal vez no arrollador, pero sin duda alguna aplastante y convincente, y sabedor que el trullo, llámese prisión, es la única medicina que el insurrecto entiende.

          Y así, estrenado por primera vez en esta patria llamada España, todos y cada uno de los que sacaron pecho ante la inminente ejecución de su puesta en marcha, se han convertido en cantamañanas de la “maldita realidad” del orden constitucional, y ello debido a la iniciativa del PP, acompañado de la “comparsa” del Ciudadanos y del PSOE que, aunque no hacían ni puñetera falta debido a la mayoría absoluta que el “ejército” de don Mariano Rajoy ostenta en Cámara Alta, Senado, puso en ejecución.

          De manera que todos, podríamos denominarlos insurrectos, una vez que han probado lo que es permanecer a la sombra del silencio de una prisión o sabiéndose posibles habitantes de la misma, han ido aparcando y renegando de la Declaración Unilateral de Independencia, DUI, para confirmar que ellos y ellas acatan el orden constitucional al tiempo que reniegan de su “travesura” independentista en esa Cataluña que piensa y requetepiensa la forma y manera de llegar a la normalidad, y todo ello sin muertos en la calle o un reguero de sangre cubriendo la plaza de San Jaume, tal como dijera Marta Rovira.

          Es por ello que Carmen Forcadell declina con educación ser de nuevo Presidenta del Parlament, los Jordis alaban la legalidad del artº 155, Joaquín Horm, exconsejero de Interior de la Generalitat manda “a paseo” a la DUI y otro tanto hace con aquel 1º de Octubre y requiere la presencia de cardenales u obispos para pedir confesión, más un largo etcétera imposible de enumerar por vergüenza propia y ajena.

          Nos queda el “verso libre” del señor Puigdemont que reclama, por sí solo, un Copo de envergadura por su fluidez a la hora de demostrar su posible cobardía, y digo posible porque permanecer en el trullo es insufrible, se lo asegura una que permaneció cuarenta y ocho horas en él; aventura que narraré cualquier día, cuando lo estime oportuno.

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