domingo, 3 de diciembre de 2017

Medita junto a mí





Detén por un momento tu existencia. Escucha latir tu corazón. Reclina con suavidad tu espalda sobre el sillón. Inspira profundamente y relaja todos tus miembros. Piensa y cree que eres la persona más importante de la creación. Presiona, dulcemente, con las yemas de tus dedos, tus párpados y sienes. Debe sentirte y sentarte mejor. Marca el número de teléfono de la persona que amas o amaste. Hazlo. Recuérdale que la sigues amando. Te sentirás mejor.

     Lee en voz alta un poema. Te recomiendo uno de mi autoría que puedes encontrar por estos mares de Fb.  Seguro que te sentirás mejor. No te importe si no lo entendiste, lo interesante en todo es que sientas emoción. Vuelve a leerlo y repite varias veces el verso que más te agrade.

     Descansa. Inspira y expira pausadamente. Cierra los ojos. Viaja con tu imaginación al lugar más deseado por ti. ¿No lo has conseguido? Vuelve a intentarlo. Ponte en la postura más cómoda; eso sí, sin cruzar las piernas.

     Si has cumplido mis sugerencias, debes encontrarte en tránsito hacia el éxtasis. Inclina tu cabeza, cierra de nuevo tus ojos, cuenta hasta diez, si te es pesado déjalo en ocho.

     No permita que nada, durante este día, turbe tu mente. Olvida todos los problemas que te rodean. Reposa tu complacencia en el deseo nunca satisfecho. La fuerza energética del amor te rodea, nos rodea, te abraza, nos abraza (si eres mujer, muchísimo mejor para los dos, pues te prefiero a los Pablo Iglesias). Mi aliento llegará hasta ti. Ya formas parte de mi vida. Te poseo en el silbo de la hoja del ficus que sigo soñando.

     No dudes en acercarte a mí. Soy quien sueñas todas las noches, soy el deseado. Haz un pequeño esfuerzo: mira mis ojos con dulzura, te acariciarán fijamente, mientras tanto me comentarás tus errores conmigo al tiempo que yo extenderé mi comprensión universal y sentirá el perdón en forma de beso extendido hacia ti.

          No creas que te miento; compruébalo y mañana me cuentas el resultado.

          En ello confío, amor.

2 comentarios:

  1. Esta vez no he perdido la sandalia, corazón, pero me has vuelto a electrizar toda, uff!!. Con alguna pequeña variante, tengo este Copo en tu libro El Husmeador, ese en el que Juan el de Cartajima con su poncho y su pucherete me resulta tan dulce. Gracias, guapísimo, por volver a hacerme sentir. Tres besos.

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  2. Y un servidor que se alegra de ello.
    Cantidad de besos.

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