miércoles, 1 de noviembre de 2017

En el día de todos los Santos, se nos ha ido un santo amigo





Tras varios días de vivir un destierro asumido en mi hogar, hoy, al mediodía, y después de recibir varias llamadas telefónicas de amigos que viven entre los 55 y 60 años de edad, me atreví a adentrarme, a la hora del vermut, en este Día de Los Santos en un bar llamado Los Rosales para respirar un cierto aire de libertad con una copa entre las manos.

          No habían pasado cinco minutos cuando recibí una llamada telefónica de mi ser más querido, mi hija, anunciándome la muerte de un chaval de su edad, años más, años menos, llamado José Antonio Ortiz Ruda.

          Los más ligados con él sabíamos que esta triste noticia se encontraba a punto de ser sentenciada, pero amigo Antonio, amigo del alma, elegir este día para dejar huérfano al beticismo, a tus familiares y a tus amigos -entre los cuales, a pesar de la edad, creo encontrarme- no deja de ser una manera ilustre, digna de ti, para encontrarte con lo desconocido para muchos, pero cierto para ti: tu encuentro con el Misterio del Amor.

          A los mayores, los míos, los encuentro, en ese lugar “Donde el viento silba nácar”, alrededor de una mesa de dominó, pero a los jóvenes, o sea, a aquellos con los que me siento como ellos o deseo ser igualitos que ellos, los descubro en el entorno de un rico y dulzón pampero hablando de alegrías y sensaciones; y en ese entorno, el de los bogavantes de “El Coro” o en los bonitos oreados a babor en las embarcaciones de Isla Cristina o en los partidos entre Betis y Sevilla, me encontré con Antonio -Cañas para los amigos- y con él fui feliz y joven que, en realidad, viene a ser lo mismo.

          Será por eso que ayer noche encendí una lamparilla de aceite, lamparilla que todavía se encuentra encendida, como si percibiera que aquello que se vaticinaba se convertiría en cruda realidad.

          Te has ido a lo ignoto en plenitud de una vida herida de muerte. Has luchado lo indecible por seguir entre nosotros, pero el descanso merecido se ha apoderado de tu cuerpo al tiempo que tú espíritu, amigo Antonio, se adentra en todos los que te amamos para enarbolar, como auténtica bandera, tus deseos de ser eterno.

          Tu semilla ha fructificado, y aunque hoy lloramos tu pérdida, todos nos sentimos a seguir tu camino en ese deseo tuyo por SER.

          Hasta pronto, amigo del alma.

6 comentarios:

  1. Lo recordaré con afecto y simpatía. Siento tu tristeza, corazón. Un abrazo.

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  2. Antonio y Pili han sido un ejemplo pata todos. Encuentro muy difícil superar su testimonio de amor hasta el final, de saber encajar los golpes de la vida con dignidad, serenidad y mucha alegría hasta el final. Hubo momentos duros, seguro, pero todo lo ha llevado con su sonrisa, con ese humor que le caracterizaba y que nunca perdió. Descanse en paz cono hombre bueno que fue.

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    1. Amigo Álvaro:
      De acuredo totalmente contigo.
      Abrazos

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  3. Qué triste. En la flor de la vida... D.E.P.

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