viernes, 6 de octubre de 2017

Todos fuimos culpables




El primer enfrentamiento serio que tuve en el Congreso de los Diputados con mis compañeros de UCD fue debido al tema educativo cuando aprobó una PNL del PNV para conceder una cantidad de “pelas” a las ikastolas, al tiempo que me indicaba Pérez Llorca que retirara una propuesta con idéntica cantidad de parné para subvencionar al parvulario andaluz; en la medida de lo posible me rebelé contra dicha injusticia por entender que estaban más necesitados de ayuda los pequeños andaluces que los niños vascos y, lógicamente, voté en contra lo que supuso mi primer varapalo y estigmatización como diputado sospechoso de quebrar la disciplina de voto.

          Pero quiebra de la buena, mejor sería decir grieta, cuando en las primeras elecciones autonómicas celebradas en Cataluña en el año 1980 el Partido Socialista de Andalucía (PSA, después PA y hoy nada de nada) obtuvo más de 80.000 votos y, con ellos, un par de diputados autonómicos de pura esencia andaluza más una buena rociada de papeletas reales, no como las del 1-O, que emergieron de las urnas a favor del PSC.

Jordi Pujol, padre y abuelo, no daba crédito a que unos desarrapados y pobres andaluces, vuelvo a repetir, más de ochenta mil, votaran por su tierra a más de mil kilómetros de distancia; bella gesta la de aquellos andaluces de la novena provincia de esta tierra de María Santísima.

Gracias a la dejación de los gobiernos del PSOE y PP que dejaron en manos nacionalistas todo el sistema educativo, madre y padre del desarraigo al olivo y al orgullo, no queda ni siquiera rastrojo en sus hijos y nietos de amor al terruño de aquellos pioneros que pisaron tierras catalanas con maletas de cartón.

Y así, sin darse cuenta los pioneros y haciendo dejación los poderes políticos, fue emergiendo en Cataluña una nueva generación que hoy lucha por la República Catalana; ahí tienen como muestra a Anna Gabriel, dirigente de las CUP, hija de un minero de Río Tinto (Huelva) que emigró a tierras donde el fandango onubense no se conoce; y como ella cientos de miles de aquellos andaluces educados en el odio al “conquistador” Reino de España.



4 comentarios:

  1. No te creas, que sí que se conoce el folklore andaluz a tope, además hay cantidad de academias enseñando a bailar sevillanas. Estoy segura de que con más políticos como tú, todo iría mejor, sólo que el " capital" no deja medrar a la decencia, una pena, corazón. Tres besos y buenas noches.

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  2. Lo del "fandango" era una anécdota. Igual que lo de las sevillas y la 2ª Feria de Abril.
    Lo importante es que se poden las raíces.
    Tres besos, corazón

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  3. Creo que ella nació en Sallent y se sentirá catalana. Su padre cortó con su tierra porque su madre también creo que es de Sallent. Y dirá aquello de que no eres de donde naces y sí de donde paces. Ay, corazón! Es todo tan relativo... Te quiero un montón. Gracias por tu paciencia para conmigo, oh, Capitán!!

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