jueves, 5 de octubre de 2017

Los sagrados votos de Cataluña




Por asuntos de salud de un familiar estaré unos días fuera de “esta ciudad, Málaga, que todo lo acoge y todo lo silencia”, y por ello dejaré de entretenerles o disgustarles con estas breves crónicas sobre la Declaración Unilateral de Independencia, DUI, que el próximo lunes, si el Estado Español no lo impide, se declarará en el Parlamento de Cataluña con los problemas que para todos pueda acarrear; aunque todavía me queda este fin de semana para seguir con tan manoseado tema.

Pero no es mi deseo dejar de narrar las múltiples y originales de votar que tienen los catalanes en su conjunto, fuesen o no independentistas, cuando se colocaron aquellos pequeños contenedores para recoger la voluntad de no sé cuántas personas porque el recuento vino a ser algo extraño.

Sin censo fiable, con urnas en las calles, con mostrar aquí, allí y un poco más cerca el DNI en diferentes lugares era suficiente para que una misma persona pudiese votar las veces deseadas, qué decir de la manera tan vivaz y juguetona con la que se introducían montones de papeletas en los citados contenedores en la mismísima rue, contenedores que alegremente eran transportados a los “colegios electorales”.

Sin embargo, y así lo reconozco, sentí sana envidia cuando en un templo de una pequeña iglesia -con sacerdote incluido y revestido de sus atributos y unos fieles católicos entonando un maravilloso cántico- un grupo de personas, a modo de ofertorio, recontaban papeletas que eran depositadas con primor y sumo cuidado, en montoncitos de diez o veinte, a los pies del altar para hacer la realidad el milagro de la “multiplicación de los panes y los peces” en forma y vida de votos.

No quiero terminar este “copo” sin contar una historia vivida por mí en Sevilla cuando en un llamado “Cursillo de Cursillos”, mi fogoso amigo Pepe Jiménez, ya fallecido, trabucó las palabras del milagro clamando con voz atronadora que algún día llegaremos a vivir el milagro de la “multiplicación de los penes y las paces”.

3 comentarios:

  1. Te estaré esperando, corazón. A ti y a esa multiplicación porque puede ser la leche. Mucha suerte, guapísimo. Y desde este trocito de España, recibe mi cariño y un millón de besos.

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  2. Respuestas
    1. No te preocupes que me entero de lo que escribes. Abrazos, corazón.

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