miércoles, 27 de septiembre de 2017

Del encogimiento de hombros (VIII)





Este señor, de apellido Puygdemont, plegándose a los fines de Esquerra Republicana y a los antisistemas de las CUP, nos ha introducido en un lío de “puta madre”, cuando él, hijo predilecto de los Pujol y Mas, derechas de toda la vida, ha consentido que se pierdan camino de la corrupción algunos millones de euros a causa del famoso y manido tres por ciento de marras que la burguesía emprendedora catalana debía de acoquinar a sus jefes superiores inmediatos.

          No sé ustedes, amigos y enemigos lectores, cómo ven el eterno “problema catalán" que, de repente, ha despertado de su sueño de ochenta años para convertirse en un huracán tipo María capaz de llevarse por delante cuarenta años de paz en este terreno, España, abonado para cepillarnos los unos a los otros a causa del delirio sentimental de unos pocos; y la mayoría, entre los que creo contarme, sin beberlo ni comerlo.

          Es cierto que aquellos que conformaron la Constitución de 1978, entre los que me encuentro de forma y manera humilde, nunca llegaron a sospechar la que se armaría en esta rabiosa actualidad que nos circunda y amenaza; sí sufrimos aquel 23-F de 1981 cuando los “años de plomo” y los militares de entonces olían a fajines del dictador; pero esto de hoy, este sinvivir de no saber en qué va a terminar esta locura secesionista que intentan los Puygdemont, Oriol y Anna Gabriel, acompañados de Asambleas que dominan el cotarro es totalmente imprevisible.

          Buscamos culpables para confirmar que nosotros, ciudadanos “normales” entre comillas, no somos culpables de nada, cuando se sabe que la omisión ante graves problemas -conocida como “encogimiento de hombros” o cobardía- es ponerse, de hecho, a favor de aquellos que se ponen la ley por montera y colocan en el “frente de batalla” a inocentes estudiantes -románticos de aventuras-, cuando no a niños que dibujen sus banderas ante el paripé inventado de un nacionalismo ramplón que nada tiene que ver con la justicia e igualdad.

2 comentarios:

  1. No sé cómo va a ir todo el próximo domingo, pero sí sé lo que me va a doler si hay alguna detención de algún " romántico de aventuras", como tú los llamas. Oremos, hermano, y confiemos en un comportamiento civilizado y respetuoso por parte de todos. Gracias y tres besos, corazón.

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