martes, 12 de septiembre de 2017

Assange y Pérez Reverte: Cataluña


Serán cada día trescientas palabras escritas sobre el órdago catalán del 1º de octubre para proclamar la Republica Catalana Independiente dentro del territorio conocido por España, y así hasta llegar a ese fatídico día en que buena parte de los catalanes están empeñados en emanciparse de España para formalizar un Estado propio fuera de los vínculos que durante siglos le han unido con el Reino, transformado en Estado único, que un tal Fernando de Aragón e Isabel de Castilla transformaron en el primer Reino de España y que durante quinientos años, año arriba año abajo, ha conseguido mantener unidos a los descendientes de los hermanos Pinzón y a los vecinos de Ignacio de Loyola, sin dejar de nombrar a tantos y tantos catalanes de pura cepa que se han inclinado por ser españoles los unos, catalanes los otros y ciudadanos siempre que han sabido coordinar el pezón de la madre materna con el otro pezón, el de la formación de un Estado único e independiente de trifulcas nacionalistas, ombligos unidireccionales y amantes de la convivencia y del imperio de la ley. Ya les digo, cada día trescientas palabras diarias, a no ser que algo extraño a ello, y muy importante desde mi punto de vista, haga desviar mi vista hacia otros acontecimientos.

Assange, periodista activista, ha venido durante estos días a tener una especie de guerra twuitera con Pérez Reverte, ex reportero de guerra, sobre problemas internos y otros que trascienden los pugilatos personales porque en el cuadrilátero se colocan otros problemas, uno de ellos, el de Cataluña, trasciende a ambos y se instala junto a mí y los míos.

Assange, desde una gran frivolidad, ha comentado hoy en tweet que a partir del 1º de Octubre habrá una nueva nación, Cataluña, con siete millones de ciudadanos catalanes o una guerra civil en España.

Insensato dirían tus amigos, malnacido diría un servidor del imbécil Assange.


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