viernes, 4 de agosto de 2017

Bismarck, Bartrina, España y el caos




Hay una frase atribuida al canciller Bismarck sobre España que nos puede poner a parir a poco que pensemos algo en ella; es la siguiente: “España es el país más fuerte del mundo: los españoles llevan siglos intentado destruirlo y no lo han conseguido”.

Cuando el “canciller de hierro” pronunció estas palabras -mediados del siglo XVIII- España había vivido un siglo de “chupa et dómine”: guerra de independencia, guerras de sucesión, golpes de estado, intentonas, sublevaciones asonadas, rebeliones cantonales, guerras civiles, además de caída de la monarquía y asesinato de dos presidentes de gobierno.

La mandanga fue empeorándose, ya que a principios del siglo XX se asesinaron a dos jefes de gobierno más; más tarde, mejoramos el medallero de la autodestrucción, llegando a superar a los EEUU de América en algunas en número de presidentes asesinados, pues ellos tienen cuatro, a saber, Lincoln, Garfield, McKinley y Kennedy y nosotros poseemos el anillo olímpico: Prim, Cánovas, Canalejas, Dato y Carrero.

En guerras civiles, pocos países nos ganan. Tal vez seamos el país de Europa con más quijadas de Caín dando en la nuca a su hermano Abel, y teniendo en cuenta que una guerra civil se transmite de generación en generación y persiste a través de los tiempos y de las “mesas camillas” no es de extrañar que la última, por ahora, haya dejado una división profunda y larvada en los ciudadanos, a pesar de haber transcurrido cerca de ochenta años de su finalización.

No existe en la actualidad clima de inmolarse los unos contra los otros, pero sí hay una atmósfera de autodestrucción de la nación española y de su gallina de “los huevos de oro”, léase turismo, que los cachorros de las CUP, los chicos de Baleares y los jóvenes abertzales andan dispuestos a cargarse; ello además del deseo de cortar el cordón umbilical con una España libre, democrática y con visos de querer ir a más.

Buena parte del personal habla mal de España, pero esto también lo dijo y escribió alguien allá por mitad del siglo XIX, me refiero al poeta Joaquín Bartrina que dejó esta estrofa escrita: oyendo hablar un hombre, fácil es/ saber dónde vio la luz del sol./ Si alaba Inglaterra, será inglés./ Si reniega de Prusia, es un francés/ y si habla mal de España... es español.”

Es por ello que me sale hoy del alma escribir: ¡Viva España!, dicho y hecho. Besos.





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