miércoles, 30 de agosto de 2017

Es usted más chulo que un ocho




Sabroso y castizo dicho madrileño le ha largado el republicano independentista catalán, Joan Tardà, a Mariano Rajoy en el debate sobre el caso Gürtel celebrado hoy en el Congreso de los Diputados, cuando hundida su moral ante el fácil desparpajo del gallego para quitarse de su alrededor tanta mosca cojonera, incluido él, le espetó “es usted más chulo que un ocho”, recordando el tranvía de la línea número 8 que era el encargado de transportar a las chulapas y chulapos para marcarse un buen chotis en la Verbena de La Paloma; de ahí el dicho.

          Y es que con esta oposición cualquier chotis es bailable, pues no tiene otra cosa que hacer al inicio de un nuevo curso político -con los que “han caído” en Cataluña y con la que está por caer- que preguntar en bloque al Presidente del Partido Popular por el caso Gürtel, y además para que diga la verdad.

          Y es que no es el momento o es que están ustedes tarados con esa obsesión, enfermiza lógicamente, de finiquitar con mociones de censuras, sesiones de investigación sobre la corrupción, abogados que acusan a testigos de querer terminar con este hábil e impasible veterano de la política.

          Cuando España, de aquí a un mes, nos quedan por tanto treinta días, se va a enfrentar a un gravísimo problema territorial, ustedes, estimados opositores, vuelven a estrellarse contra el rocoso político que les trae de cabeza; vamos, que no tienen arreglo ni siquiera con doña Margarita que, sin ser del PSOE, es la portavoz del partido y ha recibido mamporros dialécticos ante el regocijo del grupo morado.

          En fin, parece ser que esto, lo de cepillarse a Mariano, no tiene más camino que las urnas y ahí, sea por lo que sea, vaya usted a saber, parece que el gallego no se baja del burro de ganar elecciones, o sí.



martes, 29 de agosto de 2017

Cogidos "in fraganti"




En esa consabida perorata que larga Pablo Iglesias en contra de la corrupción, nunca olvida la alusión a los palcos de los equipos de fútbol donde, según el líder de la formación morada, se inician las triquiñuelas para llevarse alguien el “gato y lo que sea” a su talego.

          Pues bien, el empresario catalán señor Roures, rico a toda pastilla, es el hombre que sabe más del negocio del fútbol pues de él depende todo el tejemaneje de los partidos televisados por pago; vamos, que gana pasta por un tubo; ello no impide que sea un hombre radical de izquierdas, al igual que lo es Alberto Garzón que viste blanca camisa cuando va a visitar al ciudadano “Borbón” y el pijo chaqué a la hora de contraer matrimonio por lo civil, por supuesto.

          A lo que íbamos que me pierdo, cuando el día de la manifestación en Barcelona a favor de las víctimas y en contra de la islamofobia, al tiempo que se hacía a favor de la hispanofobia, se reunieron para cenar en secreto los señores Roures, Junqueras y Pablo Iglesias en casa del primero, o sea: en el mayor palco de fútbol que conoce la historia de este país.

          Un “clic” oportunísimo tiró por tierra todo el secretismo de RJI que, dada la imagen publicada en un medio, la tripleta no ha tenido más remedio que reconocer; a partir de ese momento se ha iniciado todo un reguero de opiniones.

          Un servidor tiene la suya propia que desea compartir con mi decena de lectores, a saber: Roures facilita su casa y un posible ágape a fin de que Oriol solicite de Pablo que influya en los “morados catalanes” a favor de otorgar un SÍ al fantasmagórico proceso de la República Catalana a cambio de que el señor Junqueras apoye una posible moción de censura contra Mariano Rajoy.

          Un Rajoy que por cierto mañana se verá las caras “solo ante el peligro” en el Congreso contra todos y cada uno de los grupos de la oposición para echar un rato sobre el famoso caso Gürtel.


         

domingo, 27 de agosto de 2017

Hola, hermana




Esto no es una columna al uso, pues es sabido por los “plumillas” que uno no debe escribir sobre sus “cosas y sentimientos” sino solamente de los pensamientos respecto a mundo que le rodea extrañamente.

          Hoy, sin embargo, deseo escribir sobre la persona más dulce que he conocido durante mi ya la larga existencia, mi hermana Nati: la más entrañable de las hijas, la gran madre y la dulce hermanita.

          La infancia es la marca que nos acompaña durante todo este intento de existir en un mundo que tiene mucho de selva, y cuando me refiero a infancia me estoy refiriendo a ese espacio de tiempo donde la inocencia es la reina y señora.

          Éramos tres hermanos, Fernando, el mayor, nos dejó hace unos años; de aquel trío quedamos ella y el menda. Con mi hermana Nati he pasado en Coín, Lanjarón, Melilla, Lisboa con sus “fados” y nuestro “escudo”, en la “noche más buena” y muy especialmente en ese lugar “donde el viento silba nácar”, La Antilla, los tiempos más felices de nuestras vidas.

          Y ahora se nos ha puesto malita, así, de repente. No va a pasarle nada porque vamos a hacer alrededor de ella una cadena de amor y de oraciones que la va a poner en sintonía ante un buen bogavante que nos vamos a endosar un día de estos, en cuanto salga de sus achaques.

          Los que me conocen, porque yo no lo consigo del todo, saben que en multitud de ocasiones he asegurado que escribir a diario una columna, o lo que sea, viene a ser una especie de psicoanálisis; en esta ocasión lo tengo más claro, pues yo suelto la adrenalina y ustedes-vosotros se encargan de transformarla en deseos de que mi hermana Nati salga adelante para que la vida siga disfrutando su presencia.

          Porque es la Vida la que necesita de Ella, téngalo usted en cuenta.