viernes, 28 de julio de 2017

Paradojas vergonzantes andaluzas




Vivir para ver hasta dónde puede llegar este gallinero político que “gozamos” en la actualidad.

          Resulta que el Sindicato Andaluz de los Trabajadores del Campo -hijo putativo del SOC que creara, entre otros, el santo cura Diamantino García- ha aprobado colocar urnas para el posible referéndum de la Republica de Cataluña en todas las capitales andaluzas y ha solicitado a la ONU que el proceso sea vigilado en esta nuestra tierra por observadores internacionales andaluces para que no exista pucherazo.

          Este SAT, que nada tiene que ver con el SOC, no recuerda o no sabe que los hijos adoptivos de Jordi Pujol, aquel que se cachondeaba de los andaluces y a los que trataba de vagos, han sido los encargados, poco a poco, de arrancar las raíces sureñas de los habitantes de la novena provincia andaluza, Cataluña, para que abjuren de su tierra, abuelos, padres y del aroma de vendimias francesas que vivía, a pie de obra, el citado cura de Los Corrales (Sevilla).

          Lo único que le falta a Andalucía es que la comunidad más rica de España, Cataluña, se emancipe de España y ello, entre otros, con el cariño de los jornaleros andaluces, incluidos los de Jaén de Miguel Hernández, que han estudiado, me refiero al SAT y a la sombra del diputado Cañamero, facilitar a los catalanes que vivan en Andalucía que voten ilegalmente.

          Sé que el espíritu revolucionario de este Sindicato les lleva con cierta facilidad a saltarse la legalidad, pero no me gusta nada, pero nada, que no pongan urnas para que todos los andaluces decidamos si Cataluña debe seguir formando parte de España o constituir una nueva nación.

          Pobre Andalucía que ha perdido sus peticiones recogidas en su himno, o sea, “pedid tierra y libertad”, para pedir que una tierra, Cataluña, labrada en buena parte por andaluces se desgaje de la mandarina española.



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