sábado, 22 de julio de 2017

La pluma




De entre varias, he tomado esta nueva pluma, la mejor de ellas porque está por estrenar, amor.

          Otras ya han hablado y embadurnado cantidad inmensa de folios vírgenes, pero ésta llega para aliviar mis pecados.

          Esta pluma, amor, será vehículo de nuestras intimidades y sentimientos, o sea, de verdades que están por estrenar a los ojos de los demás.

          Irán dirigidas a los otros, a los que están fuera de nuestro secreto círculo, a los que esperan y a los que perdieron la esperanza de esperar.

          Existen plumas que han firmado sentencias de muerte e indulto, plumas portadoras de odio y amor, de tragedia y esperanza; pero ésta, mi pluma, la que está por estrenar desea vaciar mi yo.

          Y es que, amor, no sé: cuando hablo no me escuchan y cuando intento vivir, el resto duerme. Hablan, farfullan, ríen a carcajadas, dinero, negocios, familia, dinero, más dinero. De lo “otro”, ya sabes amor, nadie habla o escribe.

          Pertenecen a un mundo que no habla de ideales, que cercena a los soñadores, que no permite que los hombres hagamos uso del residuo de infancia que nos queda, que prohíbe que seamos como niños. Es un mundo que me ahoga, amor.

          Por ello me aferro a esta pluma, la mejor de ellas, la que está por estrenar, para desde mi intimidad hablarle al mundo y fundirme con ella en él.

          He tomado esta pluma porque las otras ya han sido prostituidas por mí. Ésta es diferente, es virgen, está por estrenar.


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