viernes, 21 de julio de 2017

Oriol Junqueras y Lola Flores


Que la pela es la pela y vamos a dejarnos de bromas del proceso independentista y tonterías por el estilo es lo que están pensando algunos de los implicado en el bodrio que llevaría a Cataluña a emanciparse de España mediante la proclamación de la República Catalana, y es por ello que unos pocos andan dimitiendo de sus cargos bien remunerados por si la ilegalidad de sus actos podría ser sancionada con parné contante y sonante.

          Justamente eso es lo que le ocurre al ex honorable Artur Mas y sus allegados por aquellas votaciones en cajas de cartón y a los que la Justicia solicita abonen cerca de cinco millones de euros, dato este último que no es moco de pavo.

          Ya hace años, muchos años, que Lola Flores, “la faraona o la niña de fuego”, fue investigada por el “Montoro” de turno por no haber presentado, durante tres años seguidos, la siempre “dolorosa” declaración de Hacienda, y condenada a dos años y pico de cárcel si no pagaba lo que debía; su marido el buen “Pescaílla” quedó exento de todo el calvario que pasó la eterna y brava folclórica.

          Pero ella, Lola, a la que conocí una noche de cielo, no tuvo resquemor alguno en dirigirse a sus fans para solicitar de ellos una pesetilla o dos o las que pudiesen para salvarse del desatino de la Justicia, igual para todos, dicen los expertos. Ignoro si el pueblo llano que estaba enganchado a aquello de la “Savaora” acudió en masa para salvar a “la niña de fuego”, lo que sí se sabe es que no pisó el trullo.

          Oriol Junqueras, que es lo que es, pero nunca podrá ser folclórico aunque lo suyo es el folclore político, ha solicitado de los ciudadanos catalanes crear un para “caja de resistencia” en la que cada catalán ingrese 1,80 euros, más o menos el coste de una cerveza, para recaudar la pasta necesaria para que Artur pueda hacer frente a su imbecilidad.

          Folclórica y única, nuestra Lola y ridículo al máximo el señor Junqueras … y ole, ole y ole.



jueves, 20 de julio de 2017

Las vacaciones de Cristina Cifuentes





¡Ay de las vacaciones!, ya saben: ese subproducto de esta sociedad de consumo que nos broncea y que establece una auténtica guerra para, con sombrilla en ristre, luchar entre hermanos por conseguir un puesto de salida hacia la mar entre hamacas y aceites que nos bronceen a la espera de que, a mediados de septiembre, una especie de gusanillos nos lleven a la cruel realidad de ser simples rostros pálidos.

          Cuando uno ya padece este cruel destino de ser jubilado y vivir, por tanto, un eterno y cruel tiempo de vivir en estado inerte de muerte laboral por inutilidad metafísica, va y busca la manera de que las monótonas manecillas del reloj fluyan con un ritmo más acelerado que hagan más entretenida este tic-tac implacable del paso del tiempo; es por eso que uno pone la neuronas al ciento por ciento para buscar encajar el aburrimiento con la vida y así, sin saber la causa, se toma la tercera copa que nos lleva a acelerar la búsqueda de la mortaja o a introducirse en el mar de Facebook para echar un ratillo con los amigos que nos vienen y se van como la mar cuando juega a ser pleamar y su contraria.

          A falta de Blesa y pareciendo que la “cosa” marcha, las emisoras de televisión que suman 10, o sea, 6 más 4, hoy la han emprendido de forma torticera, quiero decir sesgando las declaraciones de la Presidenta de la Comunidad de Madrid, que ha dicho que ella, enarbolando su santa libertad, no se va a tomar vacaciones durante este verano porque, entre otros detalles, se lo pasa requetebién en Madrid y alrededores.

          Y como una jauría humana los que están todo el año de vacaciones, Pablo Iglesias y Alberto Garzón, Javier y Cristina más cuatro o cinco que viven de las “pagas” extras de seguir el juego a los que suman diez han elevado su grito al cielo exclamando que ella, “la” Cifuentes, está desarbolando el derecho de los trabajadores a disfrutar de unas vacaciones.

          Poco a poco, mientras la mar se cubre de un celofán de cremas pastosas, amanece la libertad de decir y hacer, siempre que no perjudique a nadie, lo que le venga a uno en ganas.

          Aleluya.

miércoles, 19 de julio de 2017

Blesa




Sabemos que Blesa ha muerto. Se supone que él ha puesto fin a su vida. No se sabrá hasta que la autopsia dictamine si ha sido un accidente y queda lejísimo la posibilidad de un asesinato.

          No sería fiel a mí mismo si dejara de balbucear algo sobre este trágico suceso. Se sabe que estaba condenado a prisión a cuatro años a causa de las famosas tarjetas de la vergüenza, y a la espera de más encuentros con la justicia por su presunta o segura corrupción, pero a él esto ya no le preocupa lo más mínimo pues dejó de existir.

          Dicen que era hombre de carácter e íntimo amigo de Aznar que, por cierto, pagará sus consecuencias; al tiempo. Algo purgó en vida su desmedida ambición por tener más, ya saben, la “pena” de telediario y los escraches recibidos en plena calle a la entrada y salida de las salas de justicia.

          Los “preferentistas”, los engañados que no leyeron la letra pequeña de lo que firmaban, seguramente que algunos, en parte, se habrá alegrado de la muerte del cazador Blesa, aunque otros ya han recuperado lo que invirtieron a ciega creyendo al director amigo de la sucursal bancaria vecina.

          Pero anda suelta esa nueva “jauría humana” que se alega y mofa de la muerte del corrupto desde el anonimato asqueroso y vergonzoso de las redes sociales.

          Por ello, porque soy como soy, de lo que me alegro cantidad, repudio y vomito de mi boca a los que se alegran de la muerte de un hombre que tomó presuntamente -aún no había sido condenado por la justicia- por bandera el poder del dinero.
          Más que por su muerte hubiese apostado por la justicia.






martes, 18 de julio de 2017

¡Ay pena, penita pena...!




Estos catalanes independentistas, ya saben, los antisistemas sistemáticos de las CUP de la Gabriela, los izquierdistas republicanos de Rufián y los “hijos” de Pujol, la clásica derechona que contrataba pistoleros en aquellos tiempos de la II República, representados por el honorable Puigdemont, el hombre de las “purgas”, les han dado por emular a Franco y así, como el que no quiere la cosa, han preparado que hoy, 18 de julio, fecha y flecha clavada en la democracia española por el golpe de Estado, sea el día adecuado para comprar las urnas que pueden dar al traste con la larga paz que llevamos los españoles disfrutando y que puede irse al traste el próximo 1º de octubre, día que el dictador eligió para conmemorar, en exclusiva, su autonombramiento como Generalísimo del Estado Español; no deja de ser curiosa esta coincidencia de fechas en los tiempos que corren.

          Y ahora nos llega el nuevo Jefe de los Mozos de Escuadra, policía de la Generalitat, Pere Soler, a proclamar a levante y poniente que “los españoles les dan pena” y que nos vayamos con viento fresco de la esquina de su casa; claro que este penoso hombre es el jefe superior inmediato de 16.000 polis de la Generalitat, un auténtico ejército de porras, pistolas y otros enseres que incitan a la calma ciudadana.

          A usted, señor Soler, le vamos a cantar por alegrías para que sus penas desaparezcan y prosiga, con su particular “ejército”, viviendo del cuento mientras se cuadra, como es lógico en cualquier pelotillero, ante su jefe de filas, jefe que no se sabe muy bien quién es.

          Sé que este “copito” no le va a llegar a usted nunca, pero por si las moscas, pues nunca se sabe, deseo decirle, lacayo baboso, que tú, miserable que vives del cuento, me das asco por intentar subvertir el orden constitucional e intentar agitar el odio entre los nacidos en este suelo patrio.