sábado, 29 de julio de 2017

Quisiera tantas cosas




Quisiera no tener jamás que preguntar, y vivir siempre en la ingenuidad que no habiendo nada seguro, yo estoy siempre confiado.

          Quisiera querer como los demás quieren ser queridos y, de paso, quisiera lo imposible en felicidad, o sea, conseguir que todos sean felices.

          Quisiera lo que ellos dicen querer: A Dios, al mundo, al otro y a ella al tiempo que amo a éste y ésta.

          Quisiera romperme en mil trozos para que cada persona que dice quererme recoja -del cubo de la basura de los “hombres rotos”- el pedacito que más le guste manosear y sentir como suyo.

          Quisiera que mi mente no ampliara la visión que otros tienen de la vida y conformarme -conformar yo mi vida- con la poca cosa que las cosas son.

          Quisiera saber sonreír cuando no tengo ganas y decir ¡hola, que tal! con la boca acierta      por una sonrisa, que los demás crean sincera, sin tener por ello que sufrir.

          Quisiera, si lo deseas tú, no ser yo. Ser otro. ¿Quién? No sé. No importa: el que tú quieras.

          Quisiera no haber nunca amado, y así no saber la gran diferencia existente entre amar y querer.

          Quisiera tantas cosas, que ya nada quiero; solamente pasar y existir, hasta que lánguidamente en un atardecer de otoño me quede quieto, muy quieto.

viernes, 28 de julio de 2017

Paradojas vergonzantes andaluzas




Vivir para ver hasta dónde puede llegar este gallinero político que “gozamos” en la actualidad.

          Resulta que el Sindicato Andaluz de los Trabajadores del Campo -hijo putativo del SOC que creara, entre otros, el santo cura Diamantino García- ha aprobado colocar urnas para el posible referéndum de la Republica de Cataluña en todas las capitales andaluzas y ha solicitado a la ONU que el proceso sea vigilado en esta nuestra tierra por observadores internacionales andaluces para que no exista pucherazo.

          Este SAT, que nada tiene que ver con el SOC, no recuerda o no sabe que los hijos adoptivos de Jordi Pujol, aquel que se cachondeaba de los andaluces y a los que trataba de vagos, han sido los encargados, poco a poco, de arrancar las raíces sureñas de los habitantes de la novena provincia andaluza, Cataluña, para que abjuren de su tierra, abuelos, padres y del aroma de vendimias francesas que vivía, a pie de obra, el citado cura de Los Corrales (Sevilla).

          Lo único que le falta a Andalucía es que la comunidad más rica de España, Cataluña, se emancipe de España y ello, entre otros, con el cariño de los jornaleros andaluces, incluidos los de Jaén de Miguel Hernández, que han estudiado, me refiero al SAT y a la sombra del diputado Cañamero, facilitar a los catalanes que vivan en Andalucía que voten ilegalmente.

          Sé que el espíritu revolucionario de este Sindicato les lleva con cierta facilidad a saltarse la legalidad, pero no me gusta nada, pero nada, que no pongan urnas para que todos los andaluces decidamos si Cataluña debe seguir formando parte de España o constituir una nueva nación.

          Pobre Andalucía que ha perdido sus peticiones recogidas en su himno, o sea, “pedid tierra y libertad”, para pedir que una tierra, Cataluña, labrada en buena parte por andaluces se desgaje de la mandarina española.



jueves, 27 de julio de 2017

Respuesta a la gallega





Ustedes no se enfaden en demasía con un servidor cuando afirmo, sin que me tiemble el pulso, que lo pasé fenomenal visualizando y escuchando a Rajoy Brey, presidente del gobierno de España, testificando ante el Tribunal que juzga una de las partes del “embrolloso caso Gürtel” que trae de cabeza, con razón, a buena parte de la clase política y mediática de este país nuestro.

          También comprendo perfectamente que muchísimos ciudadanos y líderes de opinión y de la “cosa nostra” política se encuentren enfadados cuando no han contemplado salir en camilla a tan odiado y querido, según por quién, personaje de la política.

          Cuando las acusaciones preguntaban y el “presi” contestaba complaciente, seguro y con apariencias de estar a gusto, y sin pedir un vaso de agua que alivie la sequedad que se produce en la garganta en casos de envergadura como el que narro, daba la impresión de que no era de este mundo, más todavía que se encontraba en la gloria y en plan cachondo; de verdad y sin estigmas políticos de por medio, podríamos afirmar que estaba “sobrao” ante los berracos que daban la partida por perdida.

          Lo mejor fue -según mi particular punto de vista- cuando el letrado de la asociación europea de abogados, de corte socialista, le comentó que una de sus respuestas había sido “muy gallega”; falta de vista del chavó de la toga pues le puso la contestación a huevo, cuando comentó que él no lo podía hacer “a la riojana”.

          He llegado a la conclusión al verle atravesar la sala de torturas andando como un ciclón para sentarse en un lugar demasiado privilegiado que este hombre es políticamente indestructible, o no, y más cuando los tres togados que le acariciaban con sus preguntas, el socialista de la citada asociación, el representante del partido socialista valenciano y el del partido socialista madrileño, el, Rajoy, pensó, creo, “esto es mejor que el mismísimo Parlamento”.

          Si a ello se le añade que en el día de hoy Pedro Sánchez ha pedido su dimisión y que el señor NO, junto a Pablo Iglesias, han quedado en verse para presentar ante la Comisión Permanente, que preside Ana Pastor, una petición para que Mariano comparezca por quinta vez en el Congreso para pedirle lo mismo que en el Tribunal, me da a mí que tenemos Rajoy “pa rato” por más que a muchos les pese, o no.

          Y todo ello sin hablar de la EPA, encuesta de población activa.