lunes, 12 de junio de 2017

Pep





A la espera de la ansiada Moción de Censura “constructiva” que mañana, si el tiempo no lo impide, Pablo Iglesias le va a colocar en los costillares a Mariano Rajoy y que, dicho sea de paso, ha impedido que el anciano personal de la “casta”, al que me honro en pertenecer, no podamos reunirnos en los madriles para recordar los cuarenta años de aquel quince de junio de mil novecientos setenta y siete en el que los españoles, tras cuarenta años de dictadura, votamos por vez primera.

Que conste que el berrinche que tengo se debe a la Excma. Presidenta del Congreso Ana Pastor que, además de elegir un trece y martes para el “numerito”, nos ha dejado tocados de muerte a los pioneros de la Transición; pues bien, mientras nos llega la citada moción, podíamos dedicar un copo al soberanista, independentista, excelente jugador del Barça y de un equipo de Qatar, fabuloso entrenador, señor Pep Guardiola.

          Y ello, se lo pueden imaginar, por el mitin que ha soltado con motivo de la supuesta marcha del proceso para conseguir la República de Cataluña.

          Este señor político ha pedido ayuda internacional para salvar a Cataluña de una España autoritaria que niega el pan y la sal a él y sus paisanos para alcanzar la secesión de un trozo del antiquísimo Reino de Aragón que hace unos quinientos años, o más, decidió unirse con el Reino de Castilla y conformar la unidad de España que llevó a la formación del mayor Imperio conocido donde, dicen, el sol jamás se ponía por más que a muchos les pese.

          Este mítico futbolero está confundiendo churras y merinas cuando proclama el “autoritarismo” que profesamos y silencia el ocultamiento del famoso 3 o 5 por ciento con el que sus compañeros de aventura secesionista cargaban en los costillares empresariales para beneficiar a los Pujol y compañía, además de decir mutis de la Constitución Española que los habitantes de Cataluña votaron de forma abrumadora.

          Tal vez todo se deba a que su hermana, me han soplado, es Embajadora oficial del tinglado con un sueldo que supera los ochenta mil euros.

          Nada tiene que ver lo anterior con la divinidad futbolística de Lionel.

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