lunes, 5 de junio de 2017

Los diputados Quevedo, Cañamero... y Andalucía




Rajoy ha conseguido que el Congreso apruebe la ley más importante de todas las que se someten al veredicto de sus señorías, a saber, la de los Presupuestos Generales del Estado, la que mantiene con más menos penuria el día a día de los españoles.

         Para ello don Mariano ha echado mano al diálogo y ha conseguido que Ciudadanos, PNV, Foro Asturias, Coalición Canaria y el diputado Quevedo, señor pronacionalista que iba integrado en las listas del PSOE, voten, tras múltiples conversaciones, a varias bandas la  ley mencionada, ley que dará estabilidad al PP, a no ser que exista una hecatombe, a seguir gobernando hasta el año 2019.

         Ha sido cuestión de “un toma y daca”, de ceder en peticiones concretas y de un diálogo, digno de haber sido grabado, entre Soraya de Santamaría, Montoro y el diputado Quevedo, el más reacio a votar SÍ a Rajoy y que al final, gracias a la negociación, ha cedido al ver incorporadas para su terruño canario buena parte de sus exigencias.

         Y qué quieren ustedes que les diga que no se sepan de “carrerilla”, pues esto: que parece que no vendría nada mal un partido -o un partidillo- de exclusiva obediencia a Andalucía. Y lo tuvimos, pero sus integrantes no supieron -supimos- ejercer tal como se les había mandatado por sus votantes o los colectivos políticos de ciega obediencia a Génova y Ferraz fueron a por su exterminio; y por un lado los partidos de corte nacional y las guerras intestinas y cainitas de los andalucistas acabaron con aquella brisa suave que dieron una tonalidad blanca y verde al Congreso de los Diputados.

         Se imaginan a un diputado o diputada del PSOE, Ciudadanos o PP que, al estilo del señor Quevedo, hubiese plantado cara a sus sanedrines correspondientes para conseguir algún acto de justicia para esta tierra depauperada. ¿No?. ¿Imposible?

         Sin embargo, hoy, y soy incapaz de saber la causa, pongo mis prismáticos críticos en el diputado de “Podemos” Diego Cañamero, líder del Sindicato Andaluz de Trabajadores y de camisetas reivindicativas, que ha mantenido un vergonzoso silencio desde su escaño sobre la situación de agonía de dignidad que viven sus antiguos compañeros de lucha y de la que él, oh Dios, parece haberse olvidado desde la poltrona de su lindo escaño.





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