jueves, 29 de junio de 2017

De qué, para qué y a quiénes escribir





El peluquero se pasó un poquitín cuando el día anterior al de “marras”, ya saben, me dejó casi sin vestigio del poquito de cabello que adornan mis sienes y parte de la nuca, pero eso sí: me dejó “decente” para asistir a la conmemoración del día en que el pueblo español ganó en las urnas el derecho a ser demócrata en paz; de eso, pues, escribo.

          Y para qué escribo de tal acontecimiento, sencillamente para que conste que, por curiosas circunstancias que he repetido una y mil veces, fui testigo excepcional del tránsito de una dictadura tenebrosa a una democracia con días de vino y de rosas, de crisis económica y corrupción… pero siempre de paz, exceptuando los días de plomo de aquellos tiempos que hoy, lo que son las cosas, parece que tienden a un abrazo cuando el alcalde de Rentería, de Bildu, ha celebrado un homenaje por tres hombres asesinados por ETA.

          Lógicamente escribo de esta conmemoración del 15-junio- 19777 en un medio de comunicación libre, como es El Faro del Málaga, y uno privado pero que todos pueden leer, “El copo de pepe”, para ser sometido a la crítica libre de todo el que lo desee, pues, entre otras cosas, para tal fin votamos aquel maravilloso día.

          Pero, queridos lectores, permítanme que hoy, por ser hoy -no es causa banal-, lo haga también para dar gracias a Facebook, red social a veces denostada y otras aplaudida, porque por ella sé de amigos que conozco personalmente, o sea, que palpo y olfateo su aroma, y de otros y otras a los que jamás he visto, y no sé si veré algún día, que han compartido conmigo el júbilo de verme por la casa de la soberanía del pueblo estrechando manos reales, aplaudiendo -desde el anonimato a ellos- y sintiendo su aliento a través de mensajes y fotografías que me han emocionado con la creación de sonrisas y lágrimas propias de anciano que sigue sintiendo como un joven que ama, ríe y llora como un cualquier ser.

          Sé que la “chaqueta amarilla” ha sido causa eficiente de mi visibilidad a través del “patriarca” llamado televisión; así que si llego a los cuarenta años de celebración del Día de la Constitución -6 de diciembre de 2018- vestiré chaqueta azul celeste cielo o mar, pues podría ocurrir que hasta aquellos que vistieron túnicas de amistad conmigo se dignen, si así lo desean, pinchar un “me gusta” o un “me enfada”.

          Gracias, amigos físicos e invisibles, y me congratulo en saberme querido por vosotros. Aunque, remolón a la hora de contestar, os digo de verdad que parte de mi corazón está con todos vosotros.

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