miércoles, 14 de junio de 2017

Aquellas elecciones de 1977





Han transcurrido cuarenta años de aquellas primeras elecciones democráticas de junio de mil novecientas setenta y siete en que los españoles votaron en libertad tras la muerte del dictador Franco.

          Aquellos hombres y mujeres de entonces tenían sed de libertad y lo demostraron acudiendo masivamente a las urnas para elegir a los primeros representantes de la I Legislatura de la democracia que quedó bautizada como Constituyente, por más que algunos que estos días han debatido en el Congreso la quieren transformar en “régimen” y/o “candado”.

          Fui uno de los agraciados de pura casualidad en formar parte de aquel grupo de hombres y mujeres en, con trancas y barrancas, conseguir que cuarenta años de paz planeen sobre la ciudadanía; que ya es algo de lo que presumir, aunque bandas desalmados han pretendido romperla.

          Y había siglas de múltiples partidos donde elegir, pero el sabio pueblo español decidió que cuatro formaciones políticas, a saber: una de izquierda pura (PCE), otra de centro izquierda (PSOE), una tercera de centro derecha (UCD) y una cuarta de pura derecha (AP) conformaran la gran mayoría del Congreso de los Diputados, acompañadas de formaciones nacionalistas de Cataluña y País Vasco.

          Existían grandes diferencias entre todas ellas, pero a la hora de la verdad nos pusimos de acuerdo en dotarnos de algo, La Constitución, que limara asperezas y uniera a los españoles en un proyecto de convivencia.

          Con el paso de los años, éste que escribe estas líneas ha perdido musculatura en cantidad; seguramente que a La Constitución que nos dimos todos también le habrá ocurrido exactamente igual.

          Otros problemas, nuevos para aquellos jóvenes de entonces, nos rodean y, tal vez, para hacerles frente la Carta Magna pueda y deba ser reformada, seguro que sí; pero en el interior de sus entrañas escritas con sangre de reconciliación y fraternidad se encuentra la forma de hacerlo.

          Por favor, no se inventen nuevas naciones pues deseo seguir brindando por la paz.

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