miércoles, 7 de junio de 2017

Aquella mágica noche de Ronda (IX)




De todos los mítines vividos durante aquella campaña de junio de mil novecientos setenta y siete, ninguno, al menos para un servidor, como el vivido en Ronda junto a Joaquín Garrigues Walquer, Francisco Fernández Ordóñez, Manuel Clavero y Francisco de la Torre.

         Los dos primeros, Garrigues y Fernández-Ordóñez, fallecidos ya, bien pudieron haber optado a la sucesión de Adolfo Suárez, aunque el liberal Garrigues murió en 1980 tras una larga lucha contra la leucemia; el social demócrata Fernández Ordóñez, fallecido en 1992, terminó integrándose en el PSOE de Felipe González.

         Al finalizar el mitin regresamos a Málaga -a excepción de Clavero que marchó a Sevilla- por la carretera de El Burgo, lugar donde nos detuvimos para cenar. Saboreamos buenas chacinas haciendo un recorrido desde la morcilla al chorizo en las múltiples variantes que el cochino puede mostrarnos para enriquecer nuestro paladar a excepción, claro es, de Paco de la Torre que, como era costumbre en él, cenó de manera fugaz.

         Disfruté como un cosaco siendo testigo de la más larga conversación política e irónica entre un puro liberal, Joaquín, y un “animal” político, Paco Fernández-Ordóñez, que entre los dos conformaban el variopinto tejido político de la futura Unión de Centro Democrático.

         No sabía yo en esos momentos que estaba delante del futuro Ministro de Obras Públicas, Garrigues, y de aquel que nos trajo una auténtica reforma fiscal y la Ley del Divorcio, tan controvertida esta última en aquellos tiempos como años más tarde pudieron ser la del Aborto o la de Igualdad de Género, realizadas por Fernández Ordóñez cuando ostentó los ministerios de Hacienda y Justicia siendo Presidente del Gobierno Adolfo Suárez; más tarde lo sería de Exteriores con Felipe González.

         Fue en esa noche cuando quedé “prendado” de Fernández Ordóñez y creo que él, en parte de mí, pues no sé si fue esa la causa cuando en uno de sus libros escribió mi nombre como uno de los fundadores de la socialdemocracia andaluza cuando en realidad no estuve jamás en ninguno de sus contubernios.

         Lo dicho, y para que conste, viví la más linda noche política de mi corta vida como servidor de lo público.

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