lunes, 15 de mayo de 2017

Tres patas para un banco




En nuestro país se conoce el concepto “tres patas para un banco” como un conjunto de personas más o menos inútiles o al menos “adornados” de una serie de características que la hacen curiosas de estudio.

         Pues sí, asistí con cierta desgana al debate de las tres personas que desean convertirse en el timonel que ponga rumbo al PSOE hacia cotas más altas de responsabilidad política a nivel nacional y sentí una cierta gratificación al comprobar, una vez más, que la política es la ciencia de embaucar al público pero sin poseer un conejo en la chistera que llegara a sorprenderlo.

         Tal vez Paxti López, por su veteranía o por tener poco que perder, fue el que me desagradó menos, especialmente cuando intentó convencer a Pedro, piedra, del concepto de nación por encima de sensibilidades y romanticismo; pero como repitió en varias ocasiones que el Partido Popular es tóxico en corrupción -que lo es- recordé, ¡qué neuronas las mías que siguen funcionando!, que no tuvo el menor reparo en intoxicarse cuando admitió los votos del ejército popular para ser Lehendakari y Presidente del Congreso de los Diputados, a no ser que sea inmune a toda plaga procedente de las filas del señor Rajoy.

         De Susana, ¡oh Susana!, la que le dijo “cariño” al señor del NO, casi sería mejor no mencionar porque ya resulta pesado de por sí que en su tierra, la nuestra andaluza, seguimos bajo su batuta manteniendo más de un treinta por ciento de paro y que poco, creo, puede exportar a nivel nacional a no ser que traslade más sumisión al conjunto de un pueblo que, salvo algunas excepciones, acata las directrices del actual gobierno en cuanto a precariedad.

         Y qué decir de Pedro Sánchez si mañana tengo que rectificar porque me pueda salir por los Cerros de Úbeda cuando yo lo creía en comparsa con el interrogante del señor Iceta.

         Y me digo y pregunto a ustedes, queridos lectores, ¿no existe en todo el PSOE una persona normal, totalmente socialdemócrata que anteponga el nosotros al yo?

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