jueves, 27 de abril de 2017

Tres deslices y un verso suelto




PRIMERO

Me gustaba escuchar a Lluis Llach en aquellos tiempos dorados de la Transición donde lo prohibido comenzaba a dejar de serlo para introducirnos de bruces en la selva de la auténtica libertad que, como hada milagrosa, llegaba para instalarse entre nosotros y convertirse en la heroína capaz de solucionar graves problemas del pasado, pero he aquí que Lluis se ha convertido en Don Lluis, parlamentario catalán de “Juntos x Sí”, y amenaza con “la estaca” a los sufridos funcionarios públicos que no acaten sin rechistar eso que llaman “proceso catalán”, independencia, y avisa, el antes defensor de las libertades, que sufrirán.

SEGUNDO.

Irene Montero, segunda de Podemos y novia del primero, Pablo Iglesias, se ha mosqueado con la Cadena Ser porque ésta, en uso de la libertad que confiere ser una entidad privada, le ha negado el sillón que dicha emisora había concedido a Iñigo Errejón en el espacio “Hora 25”. Al antes íntimo de Iglesias le han salido hongos enemigos en la formación circular que no les agrada su verborrea socialdemócrata y han decidido, sin prisas pero sin pausas, conducirlo a la postración de la absoluta nimiedad, y por ahí lo tenemos cada día con menos mofletes y sus ojitos asombrados porque en un momento de “osadía” intentó igualarse al venido para conquistar el cielo del poder.

TERCERO.

Julio Anguita, el profeta político andaluz que, como tantos otros, dejó en la estacada a Andalucía y cogió la “maleta de cartón” y emigró a Madrid para, en unión de José María Aznar, darle el “sorpasso” al PSOE de Felipe González, ha vuelto a la actividad política para inventarse el “Frente Cívico”, una especie de vigilancia permanente del sistema político actual introduciendo grupos en las puertas de las subdelegaciones del gobierno central y finalizar el próximo 15 de mayo en Madrid con una concentración ante el Congreso de los Diputados de una millonada de españoles para no sé qué, pero que huele regulín. Julio, como tantos otros, es como el Guadiana que desaparece pero vuelve en un eterno ser y no ser.

EL VERSO SUELTO

Este verso es un señor del PP, creo que miembro de la Asamblea de Madrid, que, envidioso de no chupar cámaras televisivas, va de una en otra, ayer fue hasta tres, además de unas pocas emisoras de radio, presumiendo que fue el primero que detectó el olor a chorizo de Ignacio González pero, que en vez de ir a la Benemérita a denunciar dicho aroma, fue a ver a un tal Floriano y a la condesa que ha dimitido.

NOTA. Se aproxima la llegada de don Mariano que puede poner el cotarro al rojo vivo, o no; ya saben.

2 comentarios:

  1. Qué bien encontrarte por aquí y poder volver a leer tus sabias letras.
    Besos con mis mejores deseos.
    Por cierto, me encanta el título de este copo.

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  2. Gracias, Ana.
    Creo que en poco tiempo alcanzaré la normalidad en este tobogán de la vida.
    Besos.

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