lunes, 17 de abril de 2017

Las dudas del Alcalde de Málaga




Cuando Francisco de la Torre (al que no conocía de nada), allá por mayo de 1977, llamó a casa para que lo visitase y la “pastora”, mi esposa Rosi, me dio la noticia al llegar un servidor al hogar, lo más alejado de mi chorla es que el motivo era para que me integrase en las listas de UCD. A las once de la noche me encontraba en su domicilio y hablamos sobre el asunto, anteriormente ya había recibido la visita en Cártama de José Mª Gallero para formar parte de la candidatura del PSA; creía un servidor que el interés de ambas formaciones se debía a una cierta oposición moderada al régimen franquistas que, por motivos de creencia evangélica, había mantenido en el valle del Azahar o bien por ser Presidente del Movimiento de Cursillos de Cristiandad, cargo del que dimití antes de integrarme como número tres en la candidatura de UCD.

         Durante un cierto tiempo estuve preguntándome y preguntando a Paco de la Torre la causa de ese su deseo político hacia mí, cosa que nunca me contestó; con el tiempo, nunca a través de él, supe que ello se debió a que un buen amigo de ambos, de nombre Pepe y cuyo apellidos omito, fue el bendecido por el actual alcalde malagueño pero que declinó la oferta y puso mi nombre sobre la mesa; así de fácil y por carambola se inició mi corta, pero densa aventura política.

         Nos recorrimos toda la provincia, que él conocía perfectamente por haber sido presidente de la Diputación, jugándonos la vida en un taxi cuyo conductor, Ramiro, nada más veía por un ojo. Conversaba yo con él de todo, incluido el sagrario de la intimidad y él también, menos del “sagrario”; siempre fue muy recatado en ese aspecto. Para saber del largo historial político de Paco tiren de hemeroteca, pues este “copo” no aguanta tamaño currículum.

         Debe andar ahora por los tres cuartos de siglo de existencia y algo más; su esposa Rosa “largó” antes de Semana Santa que él ya no repetiría como candidato a la Alcaldía; las huestes “peperas” iniciaron, tal vez con demasiada premura, la estrategia para aupar a Elías Bendodo, actual Presidente de la Diputación y del PP, a primer edil de la Casona del Parque y algo, quiero creer, ha debido pasar en las alturas del PP nacional, para que De la Torre haya contradicho a su esposa,  a la que ama, al manifestar que “se lo está pensando”, me refiero a la posibilidad de presentarse o no como Alcalde de  “esta ciudad que todo lo acoge y todo lo silencia.

         De momento, y hace muy bien, el ejército del señor Elías se está replegando.



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