martes, 11 de abril de 2017

La derecha andaluza y la Semana Santa




Los estudiosos, licenciados o no, del Nazareno coinciden en que Jesús no fue de derechas, pero sí en que todo su simbolismo la Iglesia, a partir del emperador Constantino, ha estado, salvo raras excepciones, al servicio de los más poderosos o, precisando algo más, del mismísimo poder.

            Nunca he llegado a comprender, y me alegro de ello, por qué un Hombre que entra triunfante en la capital del reino de Judea, tiene que esconderse a las pocas horas y es detenido y juzgado por los poderes civiles y religiosos, condenado a muerte y ejecutado. No he encontrado razón alguna en la lectura de los “Dichos y Hechos” publicados sobre él y, sin embargo, fue así.

            Mi problema puede estar en que no veo nada claro aquello de “la voluntad del Padre” y que todo tenía que ocurrir para alivio de los “pecadores” del mundo, los cuales, seguimos existiendo de una forma consciente o inconsciente. Creo que me salva mi poca o ninguna fe, que tampoco en eso estoy seguro de nada.

            Las derechas debieron estar presentes de alguna manera en la auténtica Pasión del Nazareno. Pensando en la cuestión, quizás debieron estarlo en el tejemaneje de la bolsa de los treinta denarios. No tanto en el humilde bolsista Judas -por cierto, no conozco a nadie que se llame así- sino en quien le entregó el pagaré, el precio de su prostitución, la venta de Jesús.

            Sigue estando vigente aquello de que no se puede servir a dos señores: a Dios y al Dinero. Y sigue, en la actualidad, la balanza del servicio cargada sobre el platillo del dinero, del poder.

            Las derechas no tienen obligatoriamente que ser los votantes del PP, ni siquiera sus militantes, pues si no se sabe muy bien qué es hoy la izquierda, el mismo interrogante envuelve al concepto de derecha. Quizás se aúnen derecha e izquierda dando como resultado el siguiente trípode axiológico: dinero, poder y prestigio.

            Un sencillo acercamiento a nuestra particular Semana Santa nos visualiza una serie de personajes incrustada en las entrañas de florilegios y botafumeiros, a saber: ministros, presidentes de audiencias, obispos, jefes de policía y generales, o sea, poderes religiosos y civiles, sean de derecha o de izquierda.

            Todo ello viene de antiguo, desde el auténtico Gólgota.


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