jueves, 27 de abril de 2017

A quién engañas, so capullo





Tuve la inmensa suerte, por aquello de las casualidades de esta “leche” que llaman vida, de vivir en directo la moción de censura que Felipe González presentó al presidente Adolfo Suárez antes del golpe del 23-F que los golpistas militares prepararon para derribar la democracia que los españoles nos habíamos dado un quince de junio del año mil novecientos setenta y siete.

         Fue una moción constructiva en la que Felipe presentó un programa de gobierno en condiciones al que Adolfo, siempre con su miedo ancestral a la tribuna de oradores, respondió a través de sus ministerios, a saber, Economía, Educación, Interior, etc., mientras él permanecía en su escaño; aunque Felipe perdió la votación, ganó la moción moralmente avalada más, si cabe, por el posterior golpe de Armada y compinches.

         En Tv, observé el ridículo que el responsable de Alianza Popular, señor Hernández Mancha, hizo ante Felipe al presentarle una babeante moción de censura desde su acta “informal” de Senador que el de Bellavista, sin esfuerzo alguno, Felipe, hizo que el tal Mancha cavara su propia tumba política.

         Ahora, cuando la “gente” -entre la que me encuentro como testigo normal- anda totalmente mosqueada por tanto chorizo que anda como Dios por su casa a excepción de algunos que han clavado sus raíces en trullos a los que los mismos echaron agua bendita, nos llega el “salvador” Iglesias, Pablo Manuel, para incrustar otra moción “constructiva”, o sea, con programa de gobierno incorporado, para derrocar al suave Rajoy.

         No sé si se presentará él como alternativa o enviará al martirologio al ex juez Garzón o a Federico Mayor Zaragoza -no llego a pensar que sea al ex Teniente  General Julio, aunque capaz es de ello-, pero sí pienso que lo suyo, al igual que con su compañero del alma Iñigo, está enfangando la campaña de primarias del PSOE para colocar una bomba de relojería con espoleta retardada para que el mismo, o sea, el personal del “capullo”, salte por los aires, incluido Pedro Sánchez, para quedar él, Pablo, como única oposición al señor Rajoy que, por cierto, ante tamaña aberración del “podemita” mayor de Reino de España, le estará eternamente agradecido, o no, porque en esto Mariano es imprevisible.

         He dicho, a pesar de lo que digan de un servidor.

NOTA: Pase lo que pase prometo por mi honor -que no es algo que me pueda conceder la ACE-A de Reme, sino que es de mi propiedad- escribir mañana sobre una botella de Jumilla y una sabrosa lata de berberechos.  

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