viernes, 28 de abril de 2017

Del vino Jumilla y berberechos




El día veintisiete de abril de dos mil diecisiete, hizo sesenta y cinco años que conocí a una chavala quinceañera de cabello ensortijado, fina cintura, de cara graciosilla e insinuante mirada que me hizo tilín; dicho hecho ocurrió en el año mil novecientos cincuenta y dos del siglo veinte.

         Día a día fui estrechando mi cerco ante aquella filigrana de guayabo que no eludía mi presencia; estimé, pasado un par de meses, que había llegado el momento oportuno para hacer mi declaración de amor y ofrecerle ser mi novia formal, de lo que se puede deducir que las había informales.

         Aceptó mi proposición y, con algún que otro problema -la sal de la vida- hemos recorrido unidos sesenta y cinco años de existencia y vida. Se lo recordé y decidimos celebrarlo en un típico restaurante malagueño cercano a nuestro hogar y de nombre Papulinos donde dimos cuenta de algunas delicias cárnicas, aunque nada como una magnífica y suculenta papa al horno que preparan de forma exquisita.

         Sin embargo, ella -la “pastora”- y yo, en aquellos tiempos del pasado siglo, celebrábamos a diario nuestro pequeño e íntimo “botellón” consistente en bebernos, sentados en el escalón de portal, un cuarto y mitad de vino jumilla, aliñado con sifón, y devorar una lata de ricos berberechos que ella sustraía de la tienda de comestibles de sus padres.

         Éramos dos adolescentes que nos “peleábamos” por sorber, latilla en ristre, el sabroso líquido que reposaba en el fondo de la lata de berberechos; había veces que nos lo jugábamos a cara o cruz, pero ganase quien ganase siempre lo compartíamos.

         Después, fortalecidos por nuestro exquisito manjar, jugábamos con las manos a palpar con delicadeza nuestros cuerpos y a besar sin prisa alguna nuestros labios.

         He querido volver la vista atrás porque a nuestra edad ya no cabe lo de convertirnos en estatua de sal, sino que justamente  el poder disfrutar de la vida pasada es vivir dos veces.



jueves, 27 de abril de 2017

A quién engañas, so capullo





Tuve la inmensa suerte, por aquello de las casualidades de esta “leche” que llaman vida, de vivir en directo la moción de censura que Felipe González presentó al presidente Adolfo Suárez antes del golpe del 23-F que los golpistas militares prepararon para derribar la democracia que los españoles nos habíamos dado un quince de junio del año mil novecientos setenta y siete.

         Fue una moción constructiva en la que Felipe presentó un programa de gobierno en condiciones al que Adolfo, siempre con su miedo ancestral a la tribuna de oradores, respondió a través de sus ministerios, a saber, Economía, Educación, Interior, etc., mientras él permanecía en su escaño; aunque Felipe perdió la votación, ganó la moción moralmente avalada más, si cabe, por el posterior golpe de Armada y compinches.

         En Tv, observé el ridículo que el responsable de Alianza Popular, señor Hernández Mancha, hizo ante Felipe al presentarle una babeante moción de censura desde su acta “informal” de Senador que el de Bellavista, sin esfuerzo alguno, Felipe, hizo que el tal Mancha cavara su propia tumba política.

         Ahora, cuando la “gente” -entre la que me encuentro como testigo normal- anda totalmente mosqueada por tanto chorizo que anda como Dios por su casa a excepción de algunos que han clavado sus raíces en trullos a los que los mismos echaron agua bendita, nos llega el “salvador” Iglesias, Pablo Manuel, para incrustar otra moción “constructiva”, o sea, con programa de gobierno incorporado, para derrocar al suave Rajoy.

         No sé si se presentará él como alternativa o enviará al martirologio al ex juez Garzón o a Federico Mayor Zaragoza -no llego a pensar que sea al ex Teniente  General Julio, aunque capaz es de ello-, pero sí pienso que lo suyo, al igual que con su compañero del alma Iñigo, está enfangando la campaña de primarias del PSOE para colocar una bomba de relojería con espoleta retardada para que el mismo, o sea, el personal del “capullo”, salte por los aires, incluido Pedro Sánchez, para quedar él, Pablo, como única oposición al señor Rajoy que, por cierto, ante tamaña aberración del “podemita” mayor de Reino de España, le estará eternamente agradecido, o no, porque en esto Mariano es imprevisible.

         He dicho, a pesar de lo que digan de un servidor.

NOTA: Pase lo que pase prometo por mi honor -que no es algo que me pueda conceder la ACE-A de Reme, sino que es de mi propiedad- escribir mañana sobre una botella de Jumilla y una sabrosa lata de berberechos.  

Tres deslices y un verso suelto




PRIMERO

Me gustaba escuchar a Lluis Llach en aquellos tiempos dorados de la Transición donde lo prohibido comenzaba a dejar de serlo para introducirnos de bruces en la selva de la auténtica libertad que, como hada milagrosa, llegaba para instalarse entre nosotros y convertirse en la heroína capaz de solucionar graves problemas del pasado, pero he aquí que Lluis se ha convertido en Don Lluis, parlamentario catalán de “Juntos x Sí”, y amenaza con “la estaca” a los sufridos funcionarios públicos que no acaten sin rechistar eso que llaman “proceso catalán”, independencia, y avisa, el antes defensor de las libertades, que sufrirán.

SEGUNDO.

Irene Montero, segunda de Podemos y novia del primero, Pablo Iglesias, se ha mosqueado con la Cadena Ser porque ésta, en uso de la libertad que confiere ser una entidad privada, le ha negado el sillón que dicha emisora había concedido a Iñigo Errejón en el espacio “Hora 25”. Al antes íntimo de Iglesias le han salido hongos enemigos en la formación circular que no les agrada su verborrea socialdemócrata y han decidido, sin prisas pero sin pausas, conducirlo a la postración de la absoluta nimiedad, y por ahí lo tenemos cada día con menos mofletes y sus ojitos asombrados porque en un momento de “osadía” intentó igualarse al venido para conquistar el cielo del poder.

TERCERO.

Julio Anguita, el profeta político andaluz que, como tantos otros, dejó en la estacada a Andalucía y cogió la “maleta de cartón” y emigró a Madrid para, en unión de José María Aznar, darle el “sorpasso” al PSOE de Felipe González, ha vuelto a la actividad política para inventarse el “Frente Cívico”, una especie de vigilancia permanente del sistema político actual introduciendo grupos en las puertas de las subdelegaciones del gobierno central y finalizar el próximo 15 de mayo en Madrid con una concentración ante el Congreso de los Diputados de una millonada de españoles para no sé qué, pero que huele regulín. Julio, como tantos otros, es como el Guadiana que desaparece pero vuelve en un eterno ser y no ser.

EL VERSO SUELTO

Este verso es un señor del PP, creo que miembro de la Asamblea de Madrid, que, envidioso de no chupar cámaras televisivas, va de una en otra, ayer fue hasta tres, además de unas pocas emisoras de radio, presumiendo que fue el primero que detectó el olor a chorizo de Ignacio González pero, que en vez de ir a la Benemérita a denunciar dicho aroma, fue a ver a un tal Floriano y a la condesa que ha dimitido.

NOTA. Se aproxima la llegada de don Mariano que puede poner el cotarro al rojo vivo, o no; ya saben.

martes, 25 de abril de 2017

A lo loco se vive mejor





Creo que todo este cotarro de corrupción comenzó, en forma seria y seriada, a convertirse en pura realidad cuando aquella ministra socialista egabrense (Cabra, Córdoba) de Cultura, Carmen Calvo -con la que algún poeta del lugar, Alhaurín,  gusta de posar para hacerse una inmortal fotografía- afirmó aquello de que “El dinero público no es de nadie”; ciertamente que tal afirmación puede tener un doble sentido, bien que nadie puede hacerse poseedor de él o que, al no pertenecer a nadie, maricón el último en intentar poseerlo.

         Queda claro que algunos sujetos del PP, PSOE y la antigua CiU, sin olvidar algunos “merecimientos” de otras siglas políticas, optaron por la segunda tesis y se machacaron los sesos, dirigidos por los corruptores, para hacerse con el botín, y vaya si lo lograron.

         Así tenemos al Partido Popular, hoy toca mencionarlo, patas arriba con imputados que como hongos se reproducen por doquier, aunque la palma, por ahora, se la llevan Madrid y Valencia; de tal forma es la sangría que algunos de sus dirigentes ya saben lo que es la cárcel que ellos mismos inauguraron, caso de Francisco Granados; no digamos nada de la panda de los González y de tantos otros que aguardan impacientes ser llamados por el “juez de la gente” (jajaja), antiguo enchufado por el PP valenciano en cargos de la administración fallera.

         La condesa Aguirre, Esperanza sin recorrido alguno, ha presentado su dimisión por no saber apuntar con el dedo a gente de buena voluntad y la Sexta, amiga de Marhuenda, director de La Razón, junto a la Cuatro, han pulverizado al personal dirigente del Partido Popular por el escueto comunicado que su sanedrín ha hecho público con tal motivo, ya se pueden imaginar la que hubiesen liado si el mismo, el comunicado, hubiese sido excesivamente laudatorio para con ella.

         Mientras tanto algunos van a los suyo, por ejemplo: el tramabús de Podemos se pasea por Murcia, el clan de los andaluces al mando de Zoido sigue haciendo el ridículo y uno de los hijos del honorable Jordi huele cada día más a cárcel.

         Pero a un servidor, que no soy dudoso en mi comportamiento, lo que más me pirra es ver a don Mariano pasear por Brasil como si tal cosa, o no.

lunes, 24 de abril de 2017

"Cuando Francia estornuda, Europa se resfría"




Los resultados de la primera vuelta a la Presidencia de la República de Francia parece ser que, según el comportamiento de la Bolsa en el día de hoy, ha contentado al sistema establecido; y ello debe ser, supongo, porque lo que puede considerarse derecha liberal, liderada por Macron, ha obtenido un resultado cercano al 24% de los votos frente al 21,5% de la representante de la ultraderecha nacionalista, encabezada por Le Pen; de tal forma que ambas “formaciones” se verán la cara de nuevo en la primera decena de mayo para ver quién se alza con el cetro de la V República.

         Exceptuando el desastre socialista que, con Hamon al frente, ha logrado un pírrico 6,35% ; lo que podríamos considerar “derecha a pelo”, algo así como el PP, se ha hecho con un 20% de los votos con Fillón al frente, mientras el “Podemos” francés, con Mélenchon de líder, le pisa los talones con el 19,7% del escrutinio. Estas tres formaciones quedan fuera de la “batalla” por la Presidencia, aunque lógicamente competirán más tarde con las colocadas en los dos primeros lugares para alanzar representación en la Asamblea Legislativa que se tiene que constituir tras las “presidenciales”.

         Tanto los socialistas como la derecha clásica, a través de sus líderes, han anunciado su apoyo a Macron para que Le Pen no se haga con la Presidencia, mientras el que el “podemita” Mélenchon ha anunciado que serán los “círculos” los que decidan qué hacer con su voto.

         Claro es que después, o sea, cuando llegue la hora de la  verdad ya veremos que hace el electorado, aunque todo hace pensar que si los frachutes son normales decidirán a favor del novato Macron.

         Así las cosas, y sabiendo  que “cuando Francia estornuda, Europa se resfría”, y dado que el PP se mueve en la ciénaga de la corrupción y que el PSOE se encuentra enfrascando en una cruel batalla intestina no tendría nada de extraño que buena parte del teatrillo francés ocupe un gran espacio en el escenario español en un próximo futuro.

         Todo es posible en estos momentos.