sábado, 18 de marzo de 2017

Una historia personal de ETA y Andalucía




Corría el año 1973 cuando Cursillos de Cristiandad del País Vasco decidió celebrar una ultreya interdiocesana que versara sobre “El compromiso temporal del cristiano”; eran tiempos en que ETA practicaba su actividad más sangrienta con los Cuerpos de Seguridad de Estado y con el Ejército.

         El Secretariado Nacional de Cursillos de Cristiandad pidió el correspondiente permiso al Ministerio de Interior y éste lo concedió con una condición: que no fuese un seglar vasco el encargado de dar su punto de vista sobre el tema en cuestión.

         Jaime Daviú, uno de los fundadores de Cursillos, pensó que un servidor podía ser la persona apropiada para hablar sobre la misión del laico en la sociedad. Tras una deliberación del Secretariado Nacional se aprobó la propuesta. El cardenal Jubany sería el responsable de ofrecer al auditorio su visón religiosa o mística del complicado tema.

         En Vitoria, ciudad elegida para la concentración de laicos, me esperaba un sacerdote llamado Vitoriano Arístides que me informó que esa misma mañana ETA había asesinado a cuatro guardias civiles, por ello me recomendó que tuviese prudencia al hablar porque tanto la Policía Nacional como la Guardia Civil tomarían, con toda seguridad, el polideportivo elegido para celebrar la ultreya.

         A los cinco minutos, poco más o menos, unos hombres con gabardinas y sombreros, probablemente de la llamada Brigadilla Social, se acercaron a mí.

-         Por favor, ¿usted es el que va a hablar esta noche aquí?
-         Pues sí.
-         Le rogamos se identifique
      
Les mostré el DNI.

-         ¿Nos puede adelantar sobre qué tema versará su intervención?
-         Hablaré de Andalucía.
-         ¿Sobre qué?, preguntó uno de los agentes.
-         Ya se lo he dicho, pero se lo vuelvo a repetir: de Andalucía y su problemática social
-         Ah, bueno.

         Me resultó extraño, aunque no demasiado, la poca importancia que la policía franquista le daba a que un andaluz disertara sobre Andalucía, su paro y emigración.

         Hablé lo que pude sobre el terrorismo que padecía Andalucía cuando sus hombres eran subastados en las plazas de los pueblos para conseguir unos jornales de hambre, diserté sobre la emigración de los mejores y describí un mundo que no esperaban los vascos congregados; no pude hacer otra cosa porque me sabía espiado. Cuando habló el cardenal Jubany, gran parte de los asistentes comenzó a dispersarse.

         Recorrí el País Vasco durante tres días, acompañado del cura Arístides; tiempo suficiente para que el cura vasco me mostrara la realidad del nacionalismo vasco, cada vez más floreciente.

         Hoy se anuncia la próxima entrega de las armas por parte de ETA, ya vencida y dispersa Ha cambiado todo, a excepción de Andalucía que sigue exactamente igual.


NOTA: Ultreya es una palabra griega que significa “Más allá”, y fue el término elegido por el MCC para dar nombre a sus reuniones.

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