viernes, 24 de marzo de 2017

¡Oh, Susana!




En uno de los pasajes que narra un evangelista  afirma que, tras un milagro realizado por el nacido en Belén, “… al Maestro le siguieron mujeres, entre ellas Susana”, y ya no se vuelve a nombrar más a la citada señora; poco, pues, se sabe de ella y si a un servidor le hubiese dado en alguna ocasión por escribir un novela de ficción es seguro que hubiese tenido como título “Susana” y habría intentado narrar una relación posible entre “el gran judío” y la dama en cuestión.
         
 No podemos decir lo mismo de la Presidenta de la Junta de Andalucía, Susana, que en un plazo inferior a cuarenta y ocho horas va a presentar su candidatura a las primarias del partido socialista para hacerse con su Secretaría General y, lógicamente, optar a la Presidencia del Gobierno de España.
          
De Susana sabemos que es “hija política” de Griñán, catequista cuando jovencita en la barriada de El Tardón (Triana, Sevilla), que cuando alcanza un puesto “no promete” sino que jura, que le costó lo suyo obtener la Licenciatura en Derecho, que es bética y que está casada con un “seco” que vive, o ha vivido, de los Cursos de Formación.
          
Exceptuando al ya casposo alcalde de Dos Hermanas, que le ha salido “rana” y “pedrista”, domina los hilos del aparato socialista andaluz, el más poderoso de España, y por ello casi tiene ganado el proceso de primarias, lo que no quiere decir que no existan tabardillos propios, andaluces, y foráneos que intenten hacerle la pascua, pero ella, como tantos otros andaluces es amiga de la emigración, en este caso política, e intentará tomar las Villadiego para conseguir instalar sus posaderas en La Moncloa envuelta en la bandera nacional.
          
Personalmente, ya saben, me importa un rábano que una bética se nos vaya “pa” los madriles, lugar donde se cuecen las limosnas que vienen para Andalucía, pero sería muy bueno y loable por su parte que anunciara ya la supresión de la injusta Ley de Sucesiones con la que se grava por segunda vez el sudor de los muertos.


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