jueves, 2 de marzo de 2017

Encrucijada personal




Seguro que para la gran mayoría de ustedes el hecho de que transcurran cuatro días sin escribir es algo normal, no para mí y no es por la pérdida del “perraje” que pueda suponer en mi existencia sino porque es mi forma de concebir la vida.

         A un servidor le cuesta dinero y tiempo escribir, pero soy en la escritura; a muy pocos, por no decir a nadie, les importa si tecleo o no. Alguna alma bendita me pregunta en forma de mensaje o tenue llamada al móvil si me pasa algo cuando mantengo cuatro días seguidos la misma columna en el periódico donde me psicoanalizo a diario o en mi querido “copo”.

         Y es que le he tomado miedo a volcar mis pensamientos y sentimientos de forma pública; si a ello le añadimos que distancio cada día más mis ligeras salidas a por un güisqui para relacionarme con algún amigo a través de ligeras conversaciones, comprenderán que me siento algo deprimido, por no decir totalmente encajonado en mí mismo.

         Antes de escribir estas líneas que a nadie importa he estado revisando columnas de opinión escritas hace quince o veinte años para ver la forma de colgar alguna, pero la verdad es que huelen a alcanfor y he desechado reproducir, en un corta y pega, alguna de ellas para salir del paso.

         Y no es que los temas estén agotados; qué va, se reproducen como hongos, ya ven: Trump, el 3% de la antigua Convergencia, el constante goteo de las cañerías del PP, las primarias del PSOE, el “errejonazo” de Podemos, el pacto de Rajoy con el PNV para sacar adelante los Presupuestos Generales del Estado, el problema de Murcia, el denominado “autobús del odio”, la transexualidad, las traiciones y un servidor, etc.

         Pero todo, absolutamente todo, es siempre bis y bis de repetido, inaguantable, insoportable, tedioso, simple y complejo, tanto que a veces creo, pobre de mí, sabérmelo todo de memoria por archiconocido.

         Sin embargo, aunque no lo crean, le he echado valor al tema para salir de este pozo en el que estoy y he tecleado, sé que no muy bien, estas líneas que me sirvan como punto de salida para la carrera que vuelvo a emprender sin objetivo alguno.


2 comentarios:

  1. El objetivo "te esperamos" siempre al otro lado de la pantalla...
    Un beso, Maestro, y ánimo! Que importa... a más de unos pocos, estoy segura.

    ResponderEliminar