viernes, 10 de marzo de 2017

En mi cielo de La Antilla (I)




Fui uno de los pioneros de La Antilla, mi lugar sagrado y el Tabor que transfiguró mi existencia; tanto lo ha hecho que hubo momentos que ella, la existencia, llegó a convertirse en vida.

         La Antilla es para mí el lugar “Donde el viento silba nácar”, título de mi antología en poesía rimada; en Melilla nací, en Málaga me hice y en La Antilla me descubrí.

         En la vieja terraza de los apartamentos “El Abanico”, he sentido el paso del tiempo por el cerebro de mi madre, he convivido años de esplendor con mi compañera, he contemplado el crecer de mi  única hija, me he revolcado con mis nietas, he ahorcado más de un seis doble y he escrito en sus arenas “Silabas de marzo”.

Allí comprendí que la eucaristía es la Naturaleza, me he amado sin egoísmo y he paseado su ribera en bajamar y pleamar, sé de las florecillas de agua, de los negros escarabajos entre juncos, he subido a la más alta de sus dunas, la roja, y he seguido los esteros de agua cubrir la marisma.

He contemplado a una roja gaviota posarse en mi sandalia y he navegado los ríos Piedra y Guadiana, he pescado un congrio, he olido las artes pesqueras con sabor a boquerones en el Puerto del Terrón, sé del sabor de una buena baila, del juego de las acedías y de la pesca del trasmallo.

He descubierto a Antares, Spica y Altair, he contado más de doscientas estrellas fugaces en noches de perseidas, sé de temporales de levante y poniente a pie de obra, viví el cambio de milenio durante unas extrañas navidades, he cabalgado una blanca yegua y he saboreado el pitillo del placer, el beso lujurioso de su sol y el roce del silbo del junco.

He encontrado el beso perdido, sé de la caricia de la mies de arena blanca en mis tobillos, del olor de la sal y de la espuma que salta.

         He visto a la luna blanca estéril seguir su transcurso de presencia encendida y he contemplado a Gérsom, mi perro de las noches amarillas, observar los claros horizontes del sudeste.

         Cada día que transcurre voy creyendo que queda menos de mi presencia por estos lares, por ello, poco a poco, sin prisa alguna, deseo ir describiendo mis hitos favoritos durante mi estancia entre ustedes; sé bien que esto no les importa, pero sí a mí; y por ello lo creo suficiente.


No hay comentarios:

Publicar un comentario