lunes, 20 de febrero de 2017

Ser abuelo




No recuerdo el título de aquella buena película en la que al final de la misma un juez, dirigiéndose a todos los que ocupaban la sala del juzgado, les dice: “Id a vuestras casas y haced aquello que os decían vuestros abuelos.”

         Es importante diferenciar dos conceptos: el ser anciano y el ser abuelo. Para ser lo primero, viejo, tan sólo hay que dejar paso a la existencia, ir acumulando un caudal de experiencias, ser venerable y gustar de ser venerado, ejercer una forma de patriarcado y saber conjugar los verbos vida y existencia.

         Ser abuelo y ejercer tal misión es bien distinto a lo anterior. En primer lugar se trata de hacerse menor de edad, o sea, retroceder en el tiempo y ser cómo niños. Quiero decir que hay que saber revolcarse con los nietos, jugar con ellos, llenar sus lindas cabezas de pajaritos, contarles una y mil historias de fantasías, hadas, pescadores, salmonetes y puntillitas. Ser cómplices de sus travesuras, salir siempre en su defensa delante de la lógica responsabilidad de sus padres, hacerse uno más en las terribles pandas que rompen el descanso de los durmientes, enseñarles a fabricar tirachinas, trampas para pájaros y conducir sus manos hacia aquello que otorgue deseo de hacer el bien.

         En una palabra, ser abuelo es convertirse en transmisor de unos valores esenciales que esta puñetera sociedad anónima lucha por su desaparición.

Ser abuelo es ser testigo de la historia alrededor de una mesa de camilla, nunca de un televisor. En una palabra, ser abuelo es deseducar a los nietos en todo aquello que una sociedad envarada y dogmática, adiestradora y estatalista, domadora, amansadora y mansurrona, desea para los más pequeños.

El abuelo no es el “abuelote”, el abuelo es el ser más necesario de la sociedad actual, bifronte (padre y madre) en el trabajo y deseosa de tener más.

El abuelo es el último revolucionario que nos queda, ojo con él.


2 comentarios:

  1. Tuve la suerte de tener un abuelo así y creo que en él radica el origen de mi amor por la literatura, las historias, la creatividad.

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