miércoles, 4 de enero de 2017

El "mandahuevos" de Trillo




Federico Trillo-Figueroa y Martínez-Conde, Trillo a secas, Embajador en el Reino Unido actualmente, con mayordomo incorporado, nunca de la talla de Jamen Mason en el film “Operación Cicerón”, ha sido, y lo sigue siendo, un político de altura en el organigrama del Partido Popular.

         Miembro numerario del Opus Dei, fue Diputado durante varias legislaturas por Alicante, Vicepresidente del Congreso de los Diputados, más tarde Presidente del mismo, fue elegido Ministro de Defensa por el del clic de Las Azores, señor Aznar; no se le puede tachar de experto en “puertas giratorias”, pero algo puede apuntar.

         Conocido por la Reconquista de la Isla Perejil, lo es más porque se le escapó un “¡manda huevos!” siendo Presidente de la Cámara Baja al creer que la cruenta “alcachofa” con la que nos maltratan diariamente “nuestros-vuestros” representantes creía que estaba apagada.

         Claro es que la palma de la fama se la llevó el día del accidente de Yak 42 en Trebzon (Turquía) el 26 de mayo del 2003, en el que murieron 62 miembros del Ejército español, 12 tripulantes ucranianos y un ciudadano de origen bielorruso que volvían de Afganistán. Trillo se negó siempre a aceptar una supuesta responsabilidad política o penal.

         El Consejo de Estado, órgano superior de consulta del Gobierno, en el que existen amigos de Trillo y otros que lo son menos, dictó en octubre pasado, aunque se ha sabido hoy a través de El País, un informe al respecto en el que concluye de la siguiente manera: “Hay, pues, anteriores a la fecha del siniestro, hechos que habrían permitido a la Administración ponderar el especial riesgo concurrente en el transporte de tropas en que se produjo el accidente. Dicho con otras palabras pudieron ser advertidas circunstancias que habrían llamado a la adopción por los órganos competentes de medidas que pudieran haber despejado el riesgo que se corría”.

         Vamos, que el Ministerio algo tiene que ver con tantos despojos humanos esparcidos por Trebzón; lógicamente la oposición pide su dimisión, y un servidor, que oposita a todo, también. Y es que se habla de un inmediato cambio de 70 embajadores, pues no, que mire señor Rajoy que sean 69 y un cese merecido, el de Trillo.

         Que se abra la puerta giratoria y que se largue con viento fresco, o de levante como cuando lo de Perejil.


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