jueves, 30 de junio de 2016

La santa perturbación del amor




Se entiende por perturbación todo aquello que modifica el estado normal de algo o alguien, incluyendo la propia existencia. Viene esto a cuento porque el otro día asistí a misa. Y dicho sea de paso la intenté vivir desde la reflexión, tal vez porque hace años, muchísimos años, que no vivía una eucaristía.

En un momento de su liturgia, el sacerdote dijo algo así como “protégenos de toda perturbación”. Como duermo poco, estuve “reinando” durante buena parte de la noche en que habría que suprimir dicha frase o bien hacerla positiva, o sea, pedir al Misterio que nos otorgue, al menos, un par de perturbaciones anuales.

         Jesús de Nazaret fue una perturbación andante en aquel mundo que le tocó vivir, no digo que fuera un perturbado, que pudiera ser que sí, sino que su mensaje, en algunas personas de su tiempo, produjo serias pero felices perturbaciones.

He aquí algunas de sus ocurrencias, por ejemplo, aquello de “si te pegan en una mejilla, pon la otra”; o “yo no he venido a traer la paz a este mundo, sino la guerra”; o refiriéndose a su madre y sus hermanos, él dijo aquella cosa tan extraña para nosotros “mi madre  y mis hermanos son los que cumplen la voluntad del Padre”; no digamos nada de cuando se entretuvo en aseverar “dejad que los muertos entierren a los muertos”; o cuando le espetó al Sumo Sacerdote “tú lo has dicho, en verdad yo soy el hijo de Dios”, etc.

         Lo dicho, Jesús, profeta y mesías, todo con minúsculas, producía en el gentío un manantío de perturbaciones, de santos y mártires que, al grito de “amaos los unos a los otros como yo os he amado” intentaron cambiar las estructuras del poder, hasta que el poder, siempre tan listo y sagaz, entregó a sus seguidores una parte de él y ya todo se convirtió en tedioso, religioso, ceremonioso y litúrgico.

         Un servidor, por ejemplo, sabe que todos los milímetros del mañana están perfectamente encajados; sé todo lo que va a acontecer en mí, a no ser que una perturbación, el amor desde luego, revolucione de nuevo mi vida.

         Y es que el amor, no lo duden, es una santa perturbación.


        

miércoles, 29 de junio de 2016

De sillones y cargos




Creo que no me equivocaría en demasía si afirmase que el PP obtendría mayoría absoluta si en el plazo de una semana se convocase la tercera tacada de Elecciones Generales; y lo digo por las declaraciones que están realizando los líderes de PSOE y Ciudadanos que, deseo imaginar, irán cambiando de signo ante la posibilidad de que “el apestado” Mariano Rajoy pudiera ser investido Presidente de Gobierno.

         Ya ven que dichas fuerzas políticas no suman el número de escaños que ha obtenido el Registrador de la Propiedad, y sin embargo andan usando un lenguaje prepotente ante el grave problema que embarga a nuestra nación; hasta ahora nos salva que el PP aprobó los Presupuestos Generales de año en curso con el disgusto de algunos, pero dentro de poco tiempo, cuando la calima deje de fastidiar, habrá que ponerse a la tarea de aprobar los del próximo año.

         Sé que es humo político lo que sueltan ambos líderes por sus bocazas y que al final, de una forma u otra, Rajoy será Presidente; pero este lenguaje, propio de Groucho Marx o Mario Moreno “Cantinflas”, no es el más adecuado en estos momentos.

         De los dos políticos aludido, Pedro Sánchez y Albert Rivera, es este último el que se lleva la palma por lo retorcido, ambiguo y contradictorio en su forma de exponer las razones de su eterno interrogante que le lleva a sacar pecho por estos lares y los de Bruselas cuando afirma que él, en el caso de que se reúna con Rajoy, siempre acompañado de su escudero Pedro Sánchez, nunca hablará de cargos y sillones para, a continuación añadir que el cargo de Rajoy, como Presidente de Gobierno, nunca podrá ser ocupado por el “gallego”.

         ¿Pero qué tiene este guapo chaval contra el hombre que ha obtenido cerca de ocho millones de votos y lo cuadruplica en escaños? ¿Acaso aquél pacto de El Abrazo entre Pedro y él sigue vigente aunque no sirva para nada? ¿No tiene bastante el señor Rivera con la sangría de votos que uno a uno han marchado al talego de Rajoy Brey en las pasadas elecciones celebradas el 26-J?

         Si esta es la nueva política, apaga y vámonos pues mucho tienen que aprender la pareja “ideal” de Felipe González cuando en 1996, por un puñado de escaños, permitió gobernar a Aznar en un santiamén.

         Nos jugamos España, ¡estúpido!

martes, 28 de junio de 2016

De la alcachofa a Teruel




Los nuevos políticos, o sea, podemitas y naranjitos, acompañados de sus adláteres de la Sexta y Cuatro se desternillaban de risa al ver al “leproso” Mariano Rajoy, durante la pasada campaña,  delante de un campo de alcachofas alabando semejante alimento y alentando a sus dueños a seguir exportando alcachofas a doquier porque ello generaba riqueza para España.

         Los que se reían antes, lloran ahora porque nunca comprendieron el guiño electoral que el “gallego” estaba ofreciendo al mundo rural para dignificarlo al igual que a los paseantes de Las Ramblas o Gran Vía. Existen los “catetos”, y a mucha honra, y seguirán existiendo por muchísimos años aunque exista una gran diáspora desde los desérticos campos de Castilla, sea León o La Mancha, Extremadura, etcétera, a las grandes ciudades de nuestro litoral.

         Y es que allí, en el campo de los grandiosos “catetos”, también existen votantes y votos. Mariano Rajoy, al igual que otros tipos de la “casta”, saben que por la Ley D’Hont -a la que Dios salve muchos años- tienen mucho que decir en unas elecciones aunque no tanto como en Madrid, Barcelona, Valencia o Sevilla, pongamos por caso. Y ellos, los “leproso de la casta”, saben bastante de los restos electorales a la hora de aplicar la citada ley. El que no sabe nada de eso es Albert Rivera que en los últimos días de campaña pedía o suplicaba que lo votasen un1% más de votantes, como si España tuviese nada más que una circunscripción electoral. Este, Albert, se ha visto superado sin saber todavía la causa por Mariano en la mismísima Cataluña obteniendo un escaño más que él. Le queda bastante por aprender, y es que se rodea de personal inexperto que no lo asesora debidamente.

         El último día de campaña todos los líderes cerraron la misma en la capital del Reino como es costumbre, pero lo que poco saben es que Rajoy estuvo a primera hora de la tarde en Teruel, que existe como dice FJL. Fue a Teruel porque había un escaño en juego que podía llevárselo “Podemos”, y allí se “batió el cobre” y logró mantener los dos del 20-D.

Y es que en España, guste o no, los escaños se ganan en la cruda realidad de la circunscripción provincial, pero algunos y algunas siguen sin enterarse de lo necesarias que son las alcachofas y la provincia de Teruel.

lunes, 27 de junio de 2016

El ex teniente general Julio




Vaya por delante, antes que me olvide con el fragor de la batalla política, que todas las empresas demoscópicas deben realizar un estudio profundo del estado de sus técnicos y ofrecerles un curso acelerado para ponerse al día o ponerlos de patitas en la calle, porque es que no hay derecho  al disgusto de la primera hora en las filas de los fieles seguidores de PP, PSOE y C’s ante el regocijo de Podemos, IU y sus confluencias, para acto seguido, más o menos unos noventa minutos después, ponerse la cosa al revés y entrar el PP en un estado febril de alegría, el PSOE salvando los muebles, C’s con un mohín de disgusto, mientras la comparsa de Podemos, y digo “comparsa” porque para decir que estaban algo enfadados habló hasta el tato, lloraba cantando.

         No les engaño, casi nunca lo hago, si confieso ante ustedes que mi gran alegría se trasladó a tierras de Almería donde el ex teniente general Julio Rodríguez, el exjemad de los Ejércitos de Tierra, Mar y Aire, y piloto de caza, número uno de Podemos por esa santa provincia andaluza -en diciembre pasado se presentó por Zaragoza- ha vuelto a caer en picado porque, según mi punto de vista, los “peceros” auténticos le han dado calabazas; y es que en todos los partidos existe un “gafe” y el de las estrellas ha acreditado en la doble convocatoria la posibilidad de que le sea incorporada esta distinción que, hace muchísimos años, portaba el socialista Luis Yáñez.

         Que el ganador, fuera fobias infantiles y/o sectarias ha sido el gallego Mariano Rajoy no ofrece lugar a dudas, entre otras causas porque es el único que ha vencido con cerca de setecientos mil votos sobre las elecciones del 20-D y que el gran perdedor ha sido Izquierda Unida porque se ha diluido en el amargo azucarillo de Pablo Iglesias y compañía.

         Cosa aparte es que el PP gobierne o no, pues todo va a depender de Ciudadanos y PSOE; claro es que si vamos a unas terceras elecciones el señor Rajoy puede obtener mayoría absoluta por aquella teoría de las progresiones geométricas.

         Y así de rápido, porque tiempo habrá para análisis más correctos, decir que la gran caída de la Bolsa de pasado viernes, o sea, el miedo no saber gestionar ha sido el gran aliado del PP, sin olvidar, claro es, la persecución “ad hominem” a Rajoy realizada por PSOE y C´s.

sábado, 25 de junio de 2016

Que reflexionen ellos, nosotros construyamos el amor




Mira amor, los políticos nos dicen que reflexionemos hoy. Con este trajín al que has estado expuesta durante quince días, tengo difuminado tu rostro con sus ojos verdes, porque eran verdes ¿no?, el aroma de tu cuerpo ha desaparecido de mi entorno y tan sólo olfateo promesas y mentiras; el sutil verbo amar no lo hemos conjugado durante esta maldita quincena y tengo necesidad de ti, ¿o también hoy vas a estar ocupada organizando el día de las elecciones?

   Quieren, amor mío, que reflexione sobre qué papeleta tengo que elegir para que alguien guíe mis pasos cívicos; pero yo, amor, no deseo que nadie me sirva de guía, odio las prohibiciones y los consejos. Yo te he elegido a ti, tan sólo te quiero ti, solamente deseo que destruyamos las prohibiciones que la sociedad nos quieren imponer a ti y a mí, a los dos en uno.

   Si hay que reflexionar, explícame cómo hacerlo al borde de la cama y con la persiana adornando una mediana penumbra donde nuestras siluetas, tiernamente abrazadas, reflejen sombras de luz. Llevo quince días apagando la luz de mi mesilla de noche y encendiendo tu sombra en la noche de mi soledad; y ahora, para colmo, cuando creía que toda esa maldita caravana de hipocresía había finalizado, me llamas, amor, para decirme que no puedes venir a esta cueva de ilusiones porque tienes que ayudar a otros a reflexionar sobre su opción política.

   Cómo decirte, sin que te sonrojes, que me importa un bledo la voluntad de los otros y los papeles que mañana estarán apilados en mesas electorales. Lo esencial, para mí, eres  tú, amor; el resto, o sea, los objetos, las urnas y los ideales políticos los odio; tan sólo salvo al amor en ti conmigo, conjugando verbos de pasión, acurrucado como niño en tus pechos, sembrando semillas de vida por todo tu cuerpo, viviendo la divina locura de saber que te amo y me amas; el resto, a la papelera.

   Somos tú y yo los que tenemos que salvarnos en el gozo de la incomprensión de los demás.

   Te espero. Sé que llegarás, mientras tanto reflexiono en la espera de cómo será nuestro primer beso.

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