viernes, 29 de abril de 2016

La próstata y las listas electorales




La maldita prostatitis tiene su importancia, y no es moco de pavo, en la conformación de las listas electorales que lucharán por conseguir el mayor número posible de escaños en las próximas elecciones generales a celebrar el 26-J; es mucho lo que se juegan sus miembros para los previsibles cuatro años de mandato, a saber, subida de vida provincial a la cosmopolita capital del Reino, un sueldo más allá de lo normal, el consiguiente aforamiento, poder echar en cara de forma directa la “bilis” al poder y votar hasta la extenuación, todo ello unido a visitar el Madrid nocturno y gozar o sufrir de devaneos amorosos.

     La mujer se escapa del problema prostático, no así los varones que puedan tener el problema de tener ese miembro orgánico algo inflamado, hecho que les puede llevar a la micción en los momentos más inoportunos; es por eso que la próstata es el enemigo público nº 1 a la hora de conseguir el definitivo listado en las provincias, porque usted puede tener asegurado un número de salida, supongamos que el 2, y cuando las estrellitas del sueño opíparo de convertirse en excelentísimo diputado se convierten en realidad, siente usted la necesidad urgente e inmediata de hacer pis y va al excusado, algo normal; lo que no es normalete es que a la vuelta de haberse subido la cremallera se encuentre usted en el puesto 4 de la candidatura; solución en el caso de padecer prostatitis: vaya usted a la reunión con suficientes dodotis para no verse liquidado por el compañero de partido, que por cierto viene a ser el auténtico enemigo.

     Problema este que no tiene la mujer que, además, goza de un gran sentido de intuición como se ha podido comprobar en el caso de Carme Chacón que, con gran visión política, ha dado un paso atrás al anunciar que no encabezará las listas de Barcelona, hecho que ha dejado a Pedro Sánchez en bragas porque no sabe muy bien las causas políticas que han llevado a la famosa ex Ministra de Defensa a tomar esa decisión; no es el caso de Irene Lozano, la que fuese número 2 de Rosa Díez y biógrafa de la militara Zaida Cantera, que ha dejado a Sánchez noqueado al darle el adiós del alma al chamuscado líder del PSOE.

     Ahora, la baronesa Susana hará lo posible e imposible para incrustar a una de las suyas en las espaldas de su “querido” Secretario General.

     Y es que las mujeres, en esto de la seducción política, nos ganan como en tantas otras cosas.

     Os quiero.

jueves, 28 de abril de 2016

"De presos y refugiados políticos españoles"




Cuando Franco asaltó el poder, bien asentado ya en él, certificó que el peor de los males, junto con la conspiración judeo masónica, era ser político, y no digamos nada de lo que pensaba sobre los partidos políticos; fue por eso que siempre negó que él lo fuese.

         Sus huestes, o sea, todos aquellos que ocuparon cargos de chaqueta blanca, adornada con vistoso “mantecado” y sobria camisa azul mahón, tomaron el latiguillo de condenar a cualquier bien nacido preocupado por asuntos sociales de ser un político, latiguillo que padecieron, padecimos, todos aquellos que, semicruzados de brazos, pensábamos que era demasiado fuerte el yugo, no digamos ya las flechas, que padecía el pueblo.

         Está ocurriendo que en la actualidad, tal vez sin caer en la cuenta que ello era lo que decía el dictador, uno de los peores insultos que se le puede achacar a cualquier persona es la de ser o haber sido político.

Cierto es que una buena parte de la clase política es culpable de ello, y como muestra ahí está toda la corrupción que de norte a sur sin olvidar el este asola a políticos municipales, autonómicos y nacionales, pero no es menos cierto que la Constitución Española en su artículo 6º afirma: “Los partidos políticos expresan el pluralismo político, concurren a la formación y manifestación de la voluntad popular y son instrumento fundamental para la participación política. Su creación y el ejercicio de su actividad son libres dentro del respeto a la Constitución y a la ley. Sus estructura interna y funcionamiento deberán ser democráticos.

         Pues bien, todos aquellos partidos que en la actualidad se encuentran legalizados, nos gusten o no, son garantes de la realidad democrática que vivimos, lo que no quiere decir que internamente los partidos en sí mismos sean democráticos;  y no es así, porque como se entiende, por ejemplo, que tras su reinserción y puesta en libertad del ex terrorista Otegi, éste se ha paseado por el Parlamento Europeo cogido de la mano de IU y Podemos, y la bendición abstencionista de PSOE, para proclamar que el Gobierno de España debe liberar a los presos políticos que están en el trullo purgando sus penas por terroristas y exigir del Estado español que debe acoger a todos los que se piraron a otras tierras huyendo de la Justicia y que Arnaldo denomina “refugiados”; no sirios, sino etarras, y no existe siquiera un pequeño tirón de orejas de aquellos viejos de la casta que vieron y lloraron la muerte de compañeros, niños, mujeres y compatriotas.

         No lo entiendo, de verdad que no.




miércoles, 27 de abril de 2016

En el principio fue el NO




Los que entienden de mar saben que si se acerca una brava ola lo que hay que hacer es sumergirse en las aguas a la espera que el gran bucle salado se traslade hacia la orilla, pero nunca se enfrentan a ella; más o menos es lo hecho por Rajoy durante la campaña y la famosa, por enclenque, Legislatura que tienes sus días contados.

         Realmente todo empezó cuando el envalentonado Pedro Sánchez le espetó en aquel cuerpo a cuerpo durante la campaña “usted es un indecente” y el gallego contestó “hasta aquí hemos llegado”; hoy, el dos veces derrotado en la investidura, ha cantado la gallina y ha afirmado ante los micrófonos de la emisora de la Iglesia que se arrepiente de lo dicho, pero no tengo claro si ha sido una confesión sincera con propósito de enmienda o el inicio de la ya próxima campaña electoral.

         Declinó don Mariano, delante del “ciudadano” Felipe de Borbón, presentarse ante sus señorías para ser investido como Presidente del Gobierno de España tras una ronda en La Moncloa con todos los líderes de del hemiciclo que, uno a uno, le expusieron que no contaran con su voto, entre ellos, aunque no era imprescindible, Albert de C’s; fue por eso por lo que manifestó a SM el Rey que corriera la lista de candidatos.

         Llamado a consultas el segundo de ellos, Pedro “el arrepentido”, sacó pecho y apechugó con la tarea encomendada solamente con noventa escaños, escasa cantidad para conseguir tan alto cometido, o sea, ciento setenta y seis señorías; el “buen” hombre miró a izquierda y derecha a la búsqueda de los apoyos necesarios y encontró en Ciudadanos una pequeña tabla de salvación cuya medida alcanzaba ciento treinta “centímetros” que no sumaba lo suficiente para salvarse del futuro naufragio; en ese clamor y temor por sacar la cabeza de la ola, viró a izquierda para conseguir la pasividad, abstención, del más ladrador de los diputados actuales, señor Iglesias que, lógicamente le clavó una oronda peineta en los lomos de Sánchez.

         Tímidamente Rajoy proponía la gran coalición PP-PSOE (210 escaños) a la que se podría sumar, aunque no era necesario, el partido naranja; pero he aquí que mientras Sánchez “el encomendado” seguía diciendo “no, no y no y que parte del no es la que no entiende”, Albert Rivera incitaba a los diputados del PP a la rebelión, corte de cabeza político, contra Mariano Rajoy que, por cierto, parecía ser el único, tal vez por pertenecer a la pura casta, que tenía claro que los únicos sumandos posibles eran PSOE y PP.

         Y se acabó la película, pues todos ustedes saben el final aunque el único que ha parecido saber algo de aritmética parlamentaria ha sido Mariano Rajoy que ha hecho realidad ese dicho de Antequera de “verlas venir para dejarlas pasar”.

lunes, 25 de abril de 2016

"... pero sobre todo, sé tú"




Es seguro que hemos progresado en todo, pero lo que no tengo nada claro es si también lo hemos hecho en lo axiológico, o sea, en el sistema de valores que dan sentido a la vida.

         Podríamos comenzar por lo general para descender a lo infinitamente pequeño. No sé, por ejemplo, si en la actualidad las personas existimos con metas a conseguir o con un ideal de vida; si en el barco de nuestra existencia tenemos un velamen (metas) enganchado al palo mayor que ponga rumbo a buen puerto (ideal).

         Gozamos de medios que si los usamos bien nos ayudarán a conseguir el Ideal de cada uno de nosotros; claro que cabía preguntar y preguntarse si tienes claro que Ideal es el tuyo o si careces de ese Norte al que deseas llegar, disfrutar y, especialmente, vivir.

         Los valores no son desde luego los paraísos fiscales, la acumulación de riqueza, el deseo de poder, el prestigio y un sinfín de fiascos que pueden ayudar a que nos creamos vencedores de esta existencia, no, los valores podrían ser libertad, igualdad y fraternidad que aunque importantes no dan respuesta adecuada a aquella frase de Chaplin cuando decía: “Sé tú, e intenta ser feliz, pero sobre todo, sé tú.”

         Creo que todo comenzó a cambiar no cuando se inventó la penicilina o descubramos la vacuna contra los malditos cánceres, sino aquel día que hablando de nuestros progenitores fuimos cambiando los santos nombres propios de “padre y madre” por “papá” y “mamá” para pasar más tarde a los cursilones epítetos de “papi” y “mami”, y finalizar con ese “qué pasa contigo, tío.”

         Hoy, cuando se confunde el al amor con un polvo o el cerebro con el sexo o la familia con una sociedad de compra y venta, se está infringiendo el valor de lo natural para convertirlo en burda prostitución de lo sencillamente humano.

         Cuando en la soledad de un despacho, cerrado a cal y canto, cualquiera puede “navegar” impunemente por el sacrilegio de ver mancillada la inocencia de los pequeños, se está pontificando que el mal goza de un perverso salvoconducto que tiene carta de ciudadanía.

         Los buitres han vencido a los sencillos pajaritos y estos, nuestros nietos y vuestros hijos, se encuentran a merced de un progreso mal entendido; solamente si nuestros “corazones” dejaran de ser puro cartón para convertirse en trozos latentes de humanidad podríamos afirmar que nos mereceríamos ser llamados hombres y mujeres de progreso.



domingo, 24 de abril de 2016

El perchelero Montoya




Si pudiéramos colocarnos en la Málaga de 1936, nos encontraríamos con una ciudad dividida sociológicamente por el río Guadalmedina: los del río para allá y los del río para acá. En el lugar que podríamos denominar “Del río para acá”, territorio donde existo, se encontraban los famosos y paupérrimos barios de la Trinidad, Perchel y los Percheles, un trípode de barriadas que escasos malagueños que habitaban la otra parte del río visitaban, pues ellos y ellas vivían donde florecían los ricos focos ciudadanos de el Limonar, la Malagueta, el paseo Marítimo, calle Larios, Catedral, etc.

         Aunque en la actualidad la sociología malacitana ha cambiado algo, siguen siendo numerosos los malagueños que no han cruzado el puente de la Aurora para “manchar” sus pies en el cascarón ruinoso de la Trinidad  o en las callejuelas intransitables del Perchel; ha ocurrido, sin embargo, que el buque insignia del comercio español, El Corte Inglés, ha sido construido a tiro de piedra de la antigua pellejera, hoy calle Peso de la Harina, lugar donde tantos hombres republicanos fueron asesinados; calles como las de Pérez Texeira, Don Cristián o Don Ricardo, vías vinateras de antaño, lindan con los grandes almacenes antes mencionado; en Don Cristián, por cierto, es donde se encuentra El Gran Vía.

         Paco Montoya, perchelero de pura cepa, es asiduo cliente. Allí me conoció y allí descubrí  a Montoya, o puede ocurrir que ninguno de ellos conozca al otro porque jamás han hablado de intimidades, problemas personales o asuntos que la sociedad intelectual denomina trascendentales.

         Tengo cuatro años más que Montoya, y éste cuatro quintales más de esa cultura que, despectivamente la elite, la define como popular. En cuanto puede, llamo por teléfono a Paco y nos citamos para tomar una copa de tinto  o dos, o tres a lo sumo, aunque a veces nos liamos y pasamos al güisqui y, es entonces, cuando se establece la comunicación oral entre ambos ancianos, aunque creamos crean que no lo somos.

         Montoya igual se cisca en la divinidad suprema o alaba a su particular Virgen del Carmen; hablamos de los tiempos de “la hambre” en los que el perchelero es un maestro contumaz; conversamos más de nuestros padres que de nuestros hijos; reconocemos que este tiempo es el del progreso, pero añoramos las navidades de la zambomba y el pandero; afirmamos que, por la actual crisis económica, robaríamos para dar de comer a nuestros hijos y nietos, verbalmente maltratamos a corruptos, chorizos, políticos y entidades eclesiales; hablamos del pargo, el jurel, los espetos y el calamar relleno que, Montoya, prepara como nadie; cada día somos más amigos porque cada día nos  conocemos algo más.

         Últimamente ambos estamos preocupados el uno por el otro porque nuestra salud se encuentra bastante deteriorada, y es por ello que, los “rezos” de Montoya son más suaves que hace unos años y desafina menos.

         De él, créanme que es cierto, aprendo más que de los libros pues viene a ser un Don Quijote a su manera.