lunes, 29 de febrero de 2016

Pedro Sánchez: el trolero y/o trilero mayor del Reino




No sé, ni tampoco me importa en demasía, si Pedro Sánchez será Presidente del Gobierno de España, pero si lo consiguiera no me cabe la menor duda que nos encontraríamos ante el “socialista” más audaz y osado que ha existido en todo tiempo y lugar para alcanzar el poder; toda forma concebida en política, y más allá de ella, la ha usado hasta ahora para conseguir ser inquilino del Palacete de la Moncloa. Y además, para más inri, aún no ha terminado de cubrir de vergüenza al socialismo español, pues no me cabe la menor duda que, si para poner sus posaderas en semejante lugar, seguirá hasta el último segundo por intentarlo y hasta pudiera llegar, en su locura, a un fértil mamoneo, para morrearse con Rajoy, su mayor enemigo.

         Tras repetir en decenas de ocasiones que Ciudadanos es la marca blanca del PP, no ha tenido reparo alguno en sentarse con su líder Albert Rivera para alcanzar un pacto “reformista y progresista” según papeleta de voto a la militancia socialista que, por cierto, ha votado a favor del mismo en un 50% de su cuerpo electoral y, de ese tanto por ciento, un 60% ha votado afirmativamente; si ustedes se entretuvieran en hacer números observarían que no ha votado SÍ ni siquiera la mitad de la militancia del PSOE.

         En fin, el pacto se ha conseguido al tiempo que se seguía pactando con Podemos, Compromís, Izquierda Unida, Mareas, Ahora en Común Barcelona, aunque estos partidos, los más consecuentes con su ideología -que tal vez no comparta un servidor- se han investido de decencia al tiempo de descubrir que eran traicionados por Pedro Sánchez, y su comparsa de negociadores con las carantoñas a Ciudadanos.

         Pero no queda ahí la cosa, sino que sin comunicar nada a Ciudadanos durante el día de ayer, hoy para algunos, ha vuelto a demostrar la poca elegancia y sanidad política para, a espaldas de Albert Rivera y de su propia militancia, la del PSOE, Pedro Sánchez ha ofertado a los partidos políticos antes mencionados algo de mantequilla para que lo voten afirmativa o negativamente.

         Ha recibido por ello el Secretario General del PSOE calabazas por ello, y más digo: si Albert Rivera tuviese más honor del que tiene, que no dudo lo posea, pagaría la traición de Sánchez al principio de la decencia política.

         No desespere, señor Sánchez, que aún le queda ofrecer algo al PP, Esquerra Republicana, Democracia y Libertad y Bildu.

         A por ellos, ya qué más da.

sábado, 27 de febrero de 2016

Elegía andaluza

ELEGÍA ANDALUZA
La de los cantes de siempre,
Andalucía: la fiesta.
La de míseros jornales,
Andalucía: la pena.
La que te vendes por nada,
Andalucía: ramera.
La que muere y resucita,
Andalucía: grandeza.

Quiero clavarte un puñal
en el centro de tu esencia,
quiero que derrames sangre
que se acabe tu leyenda,
quiero que muerdas tu risa
que silencien castañuelas,
quiero decirte llorando
que no aguanto tu vergüenza.
¿Dónde tu orgullo de pueblo
dormido con las promesas?
¿Dónde tu estirpe de casta
dormida, sin garra y quieta?
¿Para qué la blanca y verde
si en tu corazón no ondea?
¿Por donde los andaluces
que presumen de poetas?
Despierta de este letargo
que te cubre de miseria.
Despierta de la limosna
que para callar te entregan.
Despierta de la injusticia
con que han regado tu siembra.
Bebe el néctar de tu historia,
despierta, Madre, despierta
que tus hombres se te mueren
buscando firmas sin fecha,
que tus mujeres se tronchan
por los camps de la siega,
que existen niños yunteros
en tus ciudades y aldeas.
Me duele la voz extraña
que de lejos te gobierna,
me duele que mis hermanos
en su destierro te quieran,
me duele tu libertad
muerta por cuatro monedas,
me duele verte de esclava
cuando pudieras ser reina.
Perdona si te molesto
cuando canto con soberbia,
perdona la desnudez
con la que muestro mi queja,
perdona toda palabra
que te suene como a ofensa,
perdona, Madre, perdona
y estrecha mi mano abierta
que deseo verte Libre
como gritó a las estrellas
la noche de los infiernos
el Padre de nuestra tierra.

(De José García Pérez)

El olor a pólvora de Andalucía en 1981





Manuel Clavero, ministro de Cultura de UCD, abandonó el Gobierno, el grupo centrista y encaminó sus pasos a los escaños del Grupo Mixto; más tarde, el que escribe estas líneas, hizo lo mismo pero sin tener que dejar ningún puesto en gobierno alguno; la causa de convertirnos en tránsfugas fue la política errónea de UCD en el referéndum del 28 de febrero de 1980 convocado por el Gobierno de España para saber del artículo por el que marcharía la Autonomía de Andalucía.

         Coincidimos Clavero y el menda en el Grupo Mixto por idéntico motivo, pero no por la misma visión ideológica; acurrucados en nuestros escaños vivimos el 23-F de 1981 y olfateamos la misma pólvora; cuatro días antes, o sea, el 19-F-1981 se produjo la primera votación de investidura de Leopoldo Calvo Sotelo, a la que voté “no” por tres razones que expuse desde la tribuna del Parlamento y de las que voy a extraer algunas frases.

         “… en primer lugar mi voto será negativo porque frente al terrorismo de la metralleta y de la goma-2, que todos condenamos, en Andalucía grandes capas populares viven en sus carnes el más vergonzante de los crímenes, el de la pobreza…y junto a él, el crimen del paro, de la marginación (…) mi voto será negativo, en segundo lugar, porque Andalucía no padece una grave situación socioeconómica coyuntural originada por la crisis del petróleo, sino que sufre una gravísima problemática estructural (…) que solamente se puede resolver aplicando el siguiente binomio: a problemáticas estructurales, soluciones estructurales (…) en tercer lugar, mi voto será negativo porque usted, señor Calvo Sotelo, ha silenciado el tema educativo. Ahora que tanto se habla de deudores y acreedores, en Andalucía tenemos miles de hombres acreedores de cultura, formación y promoción. Hay que realizar una auténtica educación de adultos en Andalucía, precedida, necesariamente, de un análisis del medio de vida concreto que un hombre concreto, el andaluz, vive (…) y solamente cuando el hombre reflexiona y estudia su situación concreta, el hombre está dispuesto a intervenir respecto a la realidad para cambiarla…” (Se suspende la sesión. Eran las nueve y cincuenta y cinco minutos de la noche. B.O. de las Cortes)”.

         Volvimos el 23-F del 81 para “rematar” la investidura del candidato y ya saben lo que ocurrió: tricornios, miedo y pólvora; también saben el final, pero lo que no saben es que el 28 de Febrero (me cachis con Febrero) de ese mismo año, con cierto olor a pólvora, los diputados nacionales de Andalucía nos reuníamos en Córdoba para aprobar el pre-estatuto de Andalucía que debería ratificar la Comisión Constitucional del Congreso de los Diputados; créanme si les digo que en la ciudad de la Mezquita dicho documento, algo tocado por la pólvora del lunes pasado, salió falto de un aroma reivindicativo andaluz con los votos afirmativos de UCD, PSOE y PCE, y los negativos del PSA y de un verso suelto que andaba por allí presentando enmiendas al enclenque texto medio oficial.

         Andalucía no tiene día que festejar, aunque festeje numerosos. Y carece de ellos -tal vez un 4-D- porque el paro sigue asolando este bendito páramo, la corrupción se ha asentado en sus entrañas y un encogimiento de hombros de la gran mayoría de ciudadanos andaluces se ha convertido en nuevos signos de su identidad.

         Y la amo y me rebelo muy sumisamente a la espera de que ese ¡Viva Andalucía Libre! un día se convierta en realidad, aunque un servidor no lo vea.

viernes, 26 de febrero de 2016

No es grata la misión de Ciudadanos




Pedro Sánchez -que está “peleado” con Mariano Rajoy al que llamó indecente delante de una buena millonada de teleespectadores- ha enviado a Albert Rivera de mensajero para que solicite del Registrador en comisión de servicios, la abstención del  PP en el ya inminente debate de investidura a la Presidencia del Gobierno, y dócil el líder de Ciudadanos ha enviado un mensaje al actual Presidente en funciones para cumplir el mandato de su compañero de choque de manos; Rajoy le ha contestado con su ya famosa retranca diciéndole que “comprenderás que no puedo ser cómplice de investir a quien desea derogar todas les leyes que hemos aprobado en el Congreso”.

         La contestación es lógica, aunque tal vez ha olvidado decirle que fue el candidato a la Presidencia más votado por los españoles; quizás también debió comunicar a Albert que él, Rajoy, declinó ir al degüello de la investidura porque todos los partidos del arco parlamentario, incluido Ciudadanos, trompetearon a todos los vientos su NO al gallego agredido en Pontevedra.

         Pero Albert, no dándose por aludido, ha formateado su postura contemplando la posibilidad, que en caso de recibir Pedro un claro suspenso en su deseo de presidir a la ciudadanía española, está dispuesto a hablar con Rajoy para llegar a un pacto de investidura con el declarado persona “no grata en Pontevedra” con los votos de los amigos de Sánchez.

         Esa postura es la que se comenta con “poner una vela al divino y otra al demonio pinchaúvas”, sin especificar un servidor quién es Dios o Luzbel; pero esta incongruencia de jugar a dos bandas que, hasta ahora le ha dado buenos resultados a Albert Rivera en, pongamos por caso, las comunidades autónomas de Andalucía y Madrid, lugares donde la corrupción ha construido su chiringuito, puede salirle mal.

         Existe un dicho evangélico en el que el nacido en Belén afirma: “Porque no eres frío o caliente, estoy por vomitarte de mi boca”, dicho que podría traducirse por el siguiente: “porque no eres pecador o santo, sino tibio, vete ya por ahí”.

         Y es que jugar a ser “centro político”, aberración total en su terminología porque dicho centro no existe, puede llevar a Rivera a creer, llevado de su buena voluntad -hay que suponerla- que es el rey del mambo, o sea, del cotarro político, cuando realmente fue el cuarto partido en número de votos en las pasadas elecciones del 20-D.

         Si la segunda transición que llaman algunos consiste en que sean los perdedores los que venzan, aviados vamos.




jueves, 25 de febrero de 2016

Con "El abrazo" de Juan Genovés




Delante del cuadro de pintura “El abrazo”, de Juan Genovés, ha tenido lugar la escenificación del “pacto político” entre el PSOE de Pedro Sánchez y Ciudadanos de Albert Rivera para intentar conseguir la investidura como Presidente del Gobierno de España del primero de ellos.

         Este cuadro, afirman los que de esto saben, intenta visualizar, sin rostros de por medio, aquellos tiempos en que los españoles iniciamos la aventura del devenir democrático tras la muerte del dictador, aventura que tuvo como base la concordia y un deseo de olvido de la guerra civil.

         Intentar comparar aquel tiempo predemocrático con este que corre en la actualidad de plena democracia es, al menos, una auténtica estupidez, y desear realizar un doblaje de Adolfo Suárez por parte de Albert Rivera es ridículo por parte del líder de Ciudadanos, por no decir que raya en la payasada.

         Y es que déjense de monsergas de una puñetera vez, queridos emergentes y entrañables nuevos dirigentes socialistas, aquello que ocurrió no tiene nada que ver con lo presente, y habrá que decir de una puñetera vez que los entresijos del principio de la era democrática fue tejido con hilos de seda por el tardofranquismo representado en Juan Carlos I, Torcuato Fernández-Miranda y Adolfo Suárez, más aún cuando en agosto de 1976 se publicó un Real Decreto que iniciaba una amnistía parcial para presos políticos que, después, se generalizó con la aprobación, ya en las primeras Cortes democráticas en octubre de 1977 con una santa Ley de Amnistía; y qué decir de aquel sábado rojo de gloria, 9 de abril de 1977, en que el Presidente Suárez, en su época todavía no democrática, legalizó el Partido Comunista de España y, con esa medida, se jugó el tipo delante de rancio franquismo y de buena parte del generalato del ejército de España.

         Después llegaron las elecciones constituyentes y el pueblo de España, ilusionado aunque con algo de miedo, parió con sus votos libres una España formada por la derecha (AP), el centro derecha (UCD), el centro izquierda (PSOE), la izquierda (PCE) y los partidos nacionalistas clásicos.

Y llegaron los debates, durísimos debates, y se cedió, claro que se cedió por unos y por otros, hasta conseguir una Constitución, la del 78, que lleva vigente treinta y ocho años en los que se ha conseguido una mayoría de edad democrática para este pueblo y que, durante el mencionado tiempo, ha servido para que la ciudadanía se encuentre en tensión a la búsqueda de un mayor bienestar e igualdad.

Así que menos brindis al sol señor Rivera de querer ser lo que no sé es porque ya no es necesario, ya está hecho; pero si puede lograr una mejoría para España con Pedro Sánchez, procure conseguirla sin escudarse en el pasado, entre otras cosas porque él, Pedro, y usted, Albert, se han encontrado con un terreno bien abonado por aquella casta de “El abrazo” de Juan Genovés.

miércoles, 24 de febrero de 2016

Tras el escrache, los trileros




El llamado escrache viene a ser una especie de acoso más o menos violento que se realiza a una persona por un grupo de individuos envalentonados por ser mayoría; existe otra forma de escrache realizado de forma sibilina contra alguien, un servidor en los últimos tiempos ha recibido más de uno de estos últimos.

         Ha pasado casi de largo, con esto de los llamados pactos, el escrache a que se ha visto sometido Mariano Rajoy, Presidente en funciones del gobierno de España, y no lo digo por el “cordón sanitario” a que ha sido sometido para que su figura no infecte el alma pura de algunos partidos políticos, sino porque unos mangurrinos de Alcalde y Concejales de Pontevedra (PSOE, Mareas y BNG)  en orden de su autoridad han venido a nombrarle “persona no grata” en esa ciudad a la que Rajoy está vinculado por fuertes lazos afectivos; y se quedan como si nada, y el personal hace mutis por el forro.

         Personalmente me parece una aberración democrática, legítima por supuesto, y un bochorno que al Presidente de cualquier gobierno se le dicte tal sentencia de “muerte” moral,  y más surrealista que, en este caso nuestro, se realice allí donde fue golpeado por un fornido chavalote de forma traicionera y vergonzante; pero en fin, así somos y así nos va.

         Vamos que nos vamos a unas nuevas elecciones generales si es que el candidato a ser investido nuevo Presidente de España, señor Pedro Sánchez, no tiene un as en la mano o un garbanzo en la cáscara de la nuez para realizar una pillería y trincar a unos y otros con el paso cambiado.

         O no sabe sumar, cosa que dudo, o es muy osado al plantear una investidura entre el segundo y cuarto partido -oh Albert, qué metedura de pata- para un pacto que no cuadra a no ser que “Podemos” se abstenga o lo vote afirmativamente, hecho que dudo se produzca, o el Partido Popular haga lo mismo, cosa que dudo más.

         Y no es que un servidor esté a favor de las Diputaciones, cosa que sí es seguro que el pueblo de Fray Leopoldo, Alpandeire (Málaga), sí que lo está, sino que afirmaría que tanto Pedro como Albert no se atreverán a que desaparezcan las Diputaciones de Euskadi y Navarra o los Cabildos canarios, instituciones estas últimas que hacen realidad la desigualdad económica -la que importa de verdad- de todos los españoles y que, quieran o no, ha sido la causa de ese cáncer llamado “república catalana”.

         Podría seguir, pero no vamos a dar todo de una “copada” sino que debemos esperar a las últimas trampas de los trileros de turno, a saber, PSOE y Ciudadanos salgan a la luz, aunque en política la luz se usa muy poco, por no decir nada.