domingo, 31 de enero de 2016

Abocados a las urnas




Pocas son las organizaciones políticas que se fían de “Podemos”; tal vez se lo han ganado a pulso o quizá piensen los desconfiados que es un adversario que les pueda comer terreno, hecho que ha ocurrido fatalmente con Izquierda Unida.

         También puede ser que aquella puesta en escena de Pablo Iglesias a su salida de la Zarzuela mostrando, sin tapujos, a la opinión pública su deseo de formarle un gobierno al PSOE con Pablo Iglesias de Vicepresidente del mismo vigilante y alerta por lo que pudiera hacer o deshacer Pedro Sánchez o bien el temor de que las “mareas”, “compromíss” o el independentismo catalán pudieran tener éxito y, por consiguiente, España se fuera al carajo, ha conseguido que la formación de “coleta morada” se convierta en un enemigo a abatir.

         El hecho cierto es que a Mariano Rajoy le es imposible, a pesar de ser el ganador por minoría de las pasadas elecciones, conseguir un solo voto de apoyo o abstención: por lo menos hasta el momento.

         La osadía de Iglesias ha llevado a que buena parte del PSOE, o mala, vaya usted a saber, esté a la contra de la tozudez de Pedro Sánchez que parece empeñado en intentar la investidura, para ello está gateando a derecha e izquierda, Ciudadanos y Podemos, no sabemos qué a pesar de aquello que se afirmó de que las conversaciones sobre pactos se realizarían con luz y taquígrafos.

         “Ciudadanos” que presume, y tal vez sea cierto, de centralidad se ha convertido en el chaval preferido por los finos sabuesos de la política para ser atraído a su redil, pero los de Albert Rivera, por ahora, no llegan a pringarse y mantienen intacta su virginidad política.

         Queda claro que el Parlamento es el sitio menos adecuado para parlamentar, hablar y convencer al otro de las razones de aquél o a aquella que desde la tribuna de oradores las expone; los grupos parlamentarios son bloques monolíticos obedientes y sumisos al jefe de turno y al parné de nosotros, es por ello que, dado que nadie parece jugarse el tipo, lo mejor sería que el Rey Felipe VI, terminada esta ronda y si no hay Presidente, investido o no, dé por finalizado el paseíllo de personajes y solicite de Patxi López la disolución del Congreso, y lógicamente del Senado.

         Y después, ea, a votar.

viernes, 29 de enero de 2016

El trípode actual de España





Podríamos decir que España descansa hoy, un decir esto del descanso, sobre un trípode cuyas patas son: la Infanta Cristina sentada en el banquillo de los acusados en el caso Nóos, la corrupción de la Comunidad de Valencia durante la epopeya mandataria del Partido Popular y las idas y venidas de los líderes políticos al Palacio de la Zarzuela para ver la manera de enderezar el entuerto legítimo de las elecciones del 20-D y buscar a algún político que tenga posibilidades de ser investido como Presidente del Gobierno de España.

         Las tres juezas encargadas de dictar sentencia en el caso Nóos han decidido por unanimidad que la hermana del Rey Felipe VI, la Infanta Cristina, permanezca sentada en el banquillo durante el tiempo que dure el juicio; de manera que no se le ha aplicado la “llamada doctrina Botín” por el hecho de que existe una acusación popular del llamado sindicato “Manos Limpias”, aunque la Fiscalía del Estado no haya presentado cargo contra ella. Sea más tarde declarada inocente o culpable, le queda pasar un amargo trago junto a su hermano y demás miembros de la Casa Real; me imagino que la ciudadanía estará dividida con la decisión, aunque estimo que un mayor porcentaje estará a favor del fallo del trío judicial. La conclusión más ilustrativa que se puede obtener de este caso es que parece que todos somos iguales ante la ley, lo que es de agradecer si fuera verdad, y que es un notición a nivel internacional; el paso del tiempo pondrá a las personas en su sitio y ya veremos si la Infanta es culpable o inocente, hecho que también tendremos que acatar como justo y necesario.

         La otra pata, la valenciana, ha llegado justamente en el momento más inoportuno para las posibles variantes que el “apestado” Mariano Rajoy pueda ser o no investido Presidente del Gobierno; aunque todos los protagonistas del saqueo deben ser considerados presuntos hasta que la justicia dictamine, lo cierto es que al Registrador, en comisión de servicios, ese ir y venir de líderes valencianos entrando y saliendo del trullo le habrá sentado como una pedrada al ojo de un boticario o a cualquier hijo de mamá.

         Y por último, España descansa sobre un avispero infernal pues aunque los viejos del lugar anden dando consejos a Pedro Sánchez sobre lo que debe o no debe hacer y los barones, incluida la baronesa, salten de mata en mata, hoy sí y mañana no, creo que estamos abocados a unas nuevas elecciones generales que seguramente embarrarán más el escenario actual.

         Y a pesar de todo el empeño, España sigue.

jueves, 28 de enero de 2016

Os dejo un pensamiento




Camino por la existencia a impulsos, y no es bueno. No, no es bueno andar de esta forma, pues el impulso es una fuerza vital que arrolla a tu persona y en ocasiones a los que te rodean.

         Creas torbellinos aislados girando alrededor de tus impulsos y desde el centro del torbellino te escapas cuando menos lo piensas. Y ya no estás, nada queda de ti porque no fue una idea, sino un impulso más de los muchos que van jalonando espacios de tu vida.

         Las personas quedan prendidas en él, éste se diluye y quedan descolgadas, fuera de lugar.

         La vida, me dicen los buenos que me quieren, hay que introducirla dentro de los parámetros de “la lógica, la seguridad y la dependencia”, una magnífica triada que nos convierte en seres normales y sumisos.

         Pero cómo lograrlo, lo lógico sería asesinar el impulso, la fuerza de atracción hacia lo desconocido; eso vendría a significar desechar el hálito, arrinconar la vida, descabalgar la ilusión, sepultar el yo auténtico y enterrarme en vida.

         Entonces me quedaría huérfano de la aventura, gélido ante el vértigo y adoraría el ritmo monótono y rutinario de los seres clónicos; y ya todo sucedería como estaba previsto, tal como debería ser.

         Por ello intento -cada vez con menor intensidad- hacer arrítmica la existencia para convertirla en auténtica vida que nace y desaparece, crea y destruye, ríe y llora, pues solamente en el próximo interrogante que se pueda presentar mi vida se convierte en real.

         En fin, me siento en parte orgulloso de vivir a impulsos y sin pautas racionales que marquen mi camino.


miércoles, 27 de enero de 2016

Cuando un poeta cumple años



Cuando un poeta cumple años
Ignacio Hernández

“Columna de Ignacio Hernández,
 publicada hoy en La Opinión de Málaga”

Cuando un poeta cumple años su universo se inclina hacia una dirección: resucitar. Como bien argumenta el gran amigo de José García Pérez, Fernando Pessoa, el entrañable Pepe se siente constantemente en una víspera de despertar. El profesor, político, articulista y determinante poeta cumple ochenta años con el mismo asombro e inquietud que profesaba allá en los tiempos de juventud idealista, originalidad generosa y doctrinas arraigadas; con vocación hacia la gente, canaliza sus pasos por un sendero bifurcado entre la solidaridad y el compromiso.

         Siempre preguntándole a la vida por su vida. Entre otras muchas, la cuestión la plantea desde su libro Fue un acaso. García Pérez pacta con las palabras desde “un silencio cargado de átonas dudas, penetra el espacio donde deslizo mi tedio. Le intento poner ritmo, y un frío soplo sisea en la ya frágil nuca de la utopía. Me rebelo sumiso”. En un estado de rebeldía permanente es, como bien afirma, consciente de su regreso al mundo de la normalidad y por ello dice: “volveré a ajustar la tuerca del disparate en sentido inverso a las agujas del reloj, y el tiempo invertirá su orden”.

         Cuando un poeta cumple años, en el caso de José García Pérez, posee la edad que siente. Tiene la experiencia vivida y el atrevimiento del ímpetu de la persuasión de sus deseos. Disfruta de los años necesarios para gritar lo pensado. Goza del tiempo en que los sueños comienzan a tocarse con los dedos, y los anhelos se convierten en esperanza.

         Cuando un poeta cumple años pienso como Ortega y Gasset y parafraseándolo comparto la idea de el hombre mejor no es nunca el que fue menos niño, sino al contrario: quien al pisar las ochenta añadas encuentra acumulado en su sentir el más espléndido tesoro de la infancia. Al final lo importante no son los años sino la vida de tus años. Poeta, felicidades. A seguir escribiendo.

(NOTA: Gracias, amigo. JGP)

        

martes, 26 de enero de 2016

"... las horas, los días, los meses, los años..."




 Podríamos afirmar sin temor a equivocarnos que sobre el tiempo se puede decir, con un pequeño error de cálculo, que el pasado ha huido, el futuro está ausente y que el presente es nuestro; a partir de ahí, es cierto que caben en ese espacio que hay entre nacer y morir muchísimos recuerdos, alguna que otra esperanza y el consuelo de certezas que podemos todavía vivir.

         Y así va transcurriendo la existencia -por favor, no confundir con vida-, con horas inolvidables, días para olvidar, meses de placer o zozobra, y años que se nos van como las finas arenas de la playa que deseamos tener entre nuestras manos y que, en un mínimo descuido, se nos escapan sin caer en ello.

         De vez en cuando detenemos el caminar, observamos lo recorrido, respiramos hondo y volvemos a calzarnos de paciencia, tedio y esperanza para observar si encontramos algo o alguien que nos haga más llevadero el sendero hacia el final o hasta lo ignoto.

         Será por ello que desde hace un cierto tiempo viene ocurriéndome que mi conducta, o tal vez mi forma de ser, se encuentra sometida como a una carrera de obstáculos que o bien me fabrico o es algo lógico dada la edad que voy rozando en la que los dígitos que la constituyen van a cambiar de forma sensible.

         Así ocurre que el “copo nuestro de cada día” va dejando de ser diario y lo voy escribiendo cada par de días, que la política -una de mis pasiones- me resulta cansina y aburrida y, lo que es peor, cada día vivo menos porque duermo más o me cuesta más trabajo abrir los ojos para otear el exterior o visualizar mi interior.

         Las horas, los días, los meses y los años los veo transcurrir a la espera del final, algo así como si en mi caminar ya no fuese posible encontrar una roja gaviota que me llenara de asombro y solamente esperara una piedra en el camino con la que tropezar y desaparecer.

         Eso ocurre en determinados momentos, aunque existen otros en que creo que todo sigue siendo posible, que el asombro puede estar a la vuelta de la esquina o que todavía puedo ofrecer a los demás una pizca de decencia.

         Y mientras sí o no, las horas, los días, los meses y los años siguen su caminar junto a mí y yo con ellos.