martes, 27 de diciembre de 2016

Del beso al bocado




Ni Navidad ni nada que se le parezca, el personal de “Podemos” parece que se ha puesto a guerrear internamente; y digo “parece” porque los malintencionados afirman que todo es un paripé entre ellos para acaparar algo más de atención ya que en estas fiestas la política se diluye algo ante el tronío de la zambomba.

         Así que con sumo cuidado habrá que tratar este asunto que trae de cabeza a los inscritos y adscritos a los morados círculos. Yendo sin rodeos a la cuestión todo hace indicar que andan a la gresca teórica-política Pablo Iglesias e Iñigo Errejón, “malo” y “bueno” de la formación que, no hace mucho tiempo se largaron un buen beso en los mismísimos labios, costumbre del rancio comunismo soviético, y un par de besitos en los mofletes correspondientes.

         Cuando se da un beso en condiciones, dan ganas de pegar un suave mordisquillo en los labios de ella -yo siempre lo hice con una ella-, pero estos chavales andan a bocados entre ellos. Sus correspondientes fans, Irene Montero por Pablo y Rita Maestre por Iñigo, defienden a sus modelos a muerte, mientras Echenique, el “organizador” del festín, ríe que te ríe al tiempo que twuitea enmarcando “Iñigo, así no”.

         Pronto, demasiado rápido, los enemigos de la “casta” -generación política del 78- van urdiendo mimbres similares a los que criticaban, aunque sin tapujos; y así, nada más sentarse en el sillón de mando de Madrid el podemita Espinar, súbdito de Iglesias, ha destituido a López, portavoz de “Podemos” en Madrid y afín a Errejón; dio lo mismo que fuese Nochebuena, la cosa era hacerle la santas Pascuas. No olvidar que el tal López fue el número uno de la lista de “Podemos” a la Comunidad de Madrid.

         Existe un juez en excedencia que es diputado por Podemos y el buen hombre quiere poner paz en todo este cotarro, para ello ha comenzado a hablar en contra del centralismo, o sea, de hablar y hablar nada más que de Madrid y su señoría, hombre justo, la está liando con su punto de vista, vista corta que tiene el buen señor pues en este fiasco llamado España nada más se farfulla de Cataluña y Madrid, a las demás Comunidades, con perdón, que les den.

         Lo de la coralidad, palabra de nuevo cuño, se está diluyendo mientras emerge la posibilidad del poder absoluto para Iglesias: eso es lo que se realmente está en juego.


          

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