sábado, 17 de diciembre de 2016

Autoprólogo y justificación de "Ausencias" (y XVI)




... Recuerdo que junto al también fallecido poeta Félix Grande, participamos Basallote y yo, en un recital poético en San Fernando (Cádiz); ya se pueden imaginar que nuestro tema de conversación, aparte de las consabidas anécdotas del maestro Félix, giró en torno a la poesía como arte creativo.

         En un “aparte”, confieso que el gran flamencólogo me comentó: “... Paco es uno de los grandes poetas de España, pero que él, Basallote, no lo sabía y por ello seguía escribiendo a borbotones intentando buscar su voz poética definitiva, cuando lo cierto es que poseía una de las más creativas y originales de la poesía española.

         Cuando un tifón de traiciones y ambiciones intentaron, y casi consiguieron acabar conmigo, Paco Basallote fue esa isla con la que formalicé un istmo al que agarrarme; estando a punto de dejar todo lo concerniente al mundo literario, él me animó a no tirar por la borda tantas y tantas palabras vertidas en el suplemento Papel Literario, y se convirtió en alma, voz y esperanza de dicho suplemento.

         Ahora Paco, después de pasarlo muy mal, nos ha dejado para siempre; pero yo he perdido el amigo que me impulsaba a no dejar la tarea, a recopilar parte de mi obra y a mostrar a otros algunas verdades ocultas que debían, decía él, mostrarse a la luz.

         Basallote se ofreció a prologar esta Ausencias, pero no pudiendo ser él, no he querido dejar la tarea a otro crítico literario, porque él es justamente el alma de esta antología de poemas, ya que el poeta, estimo, busca alimentar mediante sus versos la presencia de todas las ausencias que siempre deseó.

         Y qué decir más; usted, posible lector o lectora se va a encontrar con toda clase de ausencias, ellas, las ausencias, van de Dios al Amor, abarcando a su paso justicia, verdad, dignidad, el deseo de ser, el “cariño” al poder y a los que lo ostentan, el quizá de lo que pudo ser y no llegó a  consolidarse, el silencio que habla, las negaciones que afirman, la esperanza que no llega; en fin, una buena parte de mi existencia que, por aquello de convertirla en poesía, se transformó en vida.

         Que ustedes, si no les resulta aburrida Ausencias, lo pasen tan bien como yo al escribir la búsqueda de lo que deseaba.

                                                                                                                  FINAL


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