lunes, 26 de diciembre de 2016

Algo cursi, sí queda




No se refería un servidor a que usted fuese ateo, señor Mancebo, otra forma, por cierto, de profesar la “fe”; el ateo fue el amigo que me invitó a ostras y a un par de botella de marca vergonzosa, pero de sabor exquisito.

         Los pimpollos que padecimos y vivimos el franquismo desde nuestro nacimiento hasta la muerte del dictador gustábamos de inventarnos frases cursis para engatusar a las mozas de ese tiempo; un servidor es casi autor de la que trascribo a continuación: “Si no tomo tu manzana, oh diligente niña, no es porque me recuerde el grandioso pecado de Eva, sino porque no puedo tomar la manzana que sirvió al famoso físico Newton para hallar la ley de la gravitación universal.”

         Le quiero decir con ello que respeto a Isaac Newton un rato largo, pero no tanto como para celebrar su cumpleaños el 25 de diciembre entre zambombas, panderos y pavos, pero si supiese con certeza quien inventó la rueda tal vez le rendiría culto de dulía.

         No sabía que la oruga del pino tuviese por nombre “Thaumotopoea pityocampa”, por lo que le agradezco la enseñanza que casi seguro mañana se me habrá escapado de la maquinaria de mis viejas neuronas; y al igual que lo anterior, mi admiración por su magistral lección sobre la historia a través de los tiempos y pueblos del famoso solsticio de invierno en ese “corta y pega” que queda muchísimo mejor que el plagio del Rector al que han cogido “in fraganti”.

         Lo de tildarle de algo cursi sí es cierto y le pido perdón al respecto, pero no es menos cierto que le deseaba “felicidad, paz y templanza no en estas fiestas de solsticios o navidades, sino siempre”, y no solamente en el aniversario de Newton.

         Lo que realmente yo deseaba decir en la columna era que si los solsticios son la hostia, con perdón, por qué no me felicitaba en el de verano y no digamos ya en los humildes y olvidados equinoccios de primavera y otoño.

         No soy creyente al pie de la letra, creo ser anarco cristiano, pero recuerdo mi niñez y me pongo algo tierno en estas fechas, no por la oruga del pino, sino porque si todo aquello que cuentan del “nacido en Belén” fuese cierto este mundo sería otra cosa.

         Termino por hoy: lo que vale son los “dichos y hechos” que se dicen de Jesús, esa es buena enseñanza y mejor teoría, pero ocurre que están por estrenar aunque tengan dos mil años de antigüedad; ea, vamos a por el amor de verdad.


NOTA: Respuesta a la columna publicada por JM Mancebo en "El Faro de Málaga" 

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