domingo, 27 de noviembre de 2016

Autoprólogo y justificación de "Ausencias" III




... En la actualidad llevo escritas cerca de 10.000 columnas de opinión y un puñado de poemas; cantidad de ellos, los clásicos rimados hasta llegar a la sextina, se encuentran recopilados en una antología titulada “Donde el viento silba nácar”, prologada por Morales Lomas, en la que toco, o creo haberlo conseguido, todos los palos y esta que ahora sale a la luz, o la sombra, cualquiera sabe, recoge una extraña mixtura de Ausencias que deseo hacerlas presente.


Llegar hasta aquí me ha costado lo suyo, pues tuve hasta que aprender matemáticas, digo lo de la “mate” porque la poesía, según el canon literario, tiene mucho, tal vez demasiado de constreñimiento a unas normas y recuento de sílabas que si no se realizan adecuadamente te tratan como a un heterodoxo, magnífico epíteto por cierto, y dicen que eres un principiante y te machacan con el silencio, ¡oh el silencio!, la gran arma de los gurús poéticos, especialmente de los buceadores en la llamada “poesía de la experiencia” o de “la nueva sentimentalidad”, salvando a Javier Egea, pobre de él.

Qué tuve que hacer?, pues averiguar dónde se reunían poetas. Fue en “El Pimpi” de Paco Campos que, por cierto, digamos como el que no dice nada que si alguien es merecedor de ser Hijo Adoptivo de esta ciudad, Málaga, que todo lo acoge y todo lo silencia ha sido él como gran mecenas de la cultura malagueña, superior en aciertos a algunos concejales de la “cosa culta”, desde luego que al señor Briones, el edil que abolió la colección de poesía “Ancha del Carmen” y que al poeta Jesús Aguado le pareció fenomenal según columna de opinión al canto; me cachis... 

                                                                                                                 Continuará

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