lunes, 28 de noviembre de 2016

Autopólogo y justificación (IV)





... Allí, en el Pimpi, en esa catedral de la cultura privada, encontré un variopinto grupo de poetas de ambos sexos con el que entablé cierta amistad; sería trágico para mí nombrar a tod@s, pero no puedo silenciar al poeta y gran sonetista Antonio Romero Márquez que, aunque él no lo sepa o tal vez es sabedor de ello, fue mi primer maestro en este andar por la poesía; y no es que nuestras relaciones fueran fáciles, pues ambos somos personajes de carácter; allí conocí a Pepe Sarria con el que he mantenido una amistad durante una pila de años a prueba de martillo, hasta que un día, no ha mucho, todo se fue al garete; entre los asistentes nombrar a Pedro José, Antº Ligero, Paco Parra, Adela Campos, Inés y su hermana María del Carmen, Celeste, mi vecina Pilar, Juan Carlos, Julio César y un largo etcétera con los que compartí tertulias inolvidables en noches de sábados.

Sé que estas palabras no son las apropiadas para el prólogo que pretendo construir, pero sin querer o queriendo, seguro que lo segundo, ya que tengo la oportunidad quiero a trancas y barrancas ir narrando los vaivenes que la poesía ha influido en mi persona hasta llegar a refugiarme en mi hogar y en una parroquia llamada “Cafetería-Bar Gran Vía” en la que me güisqueo con sumo placer y prudencia; llegará el momento en que escriba cuatro palabras sobre Ausencias, pero para llegar a ello es verdaderamente importante mostrar el camino recorrido, camino con más felicidad que su contraria, aunque he pasado lo mío y, al mismo tiempo, puede ser una especie de historia del mundo de la poesía malagueña, andaluza y nacional, o quizá de su mundillo, sí, eso, del tinglado.

A Romero Márquez el mundo de las letras le debe Papel Literario, suplemento cultural dominical de Diario Málaga que actualmente, tras el cierre del citado periódico, sigue viviendo en versión digital navegando océanos de internet con un cuarto de siglo a sus espaldas y su ganada a  pulso carta de ciudadanía.

Papel Literario tiene también su pequeña gran historia en mi vida literaria, no exenta, la historia, de problemas que nos pueden hacer ver la realidad de esta ciudad que todo lo acoge y todo lo silencia en su plano cultural y de intrigas personales, del sobrecogedor silencio de Málaga ante él y, esencialmente para un servidor, un gran conocimiento de los entresijos del mundo literario a nivel nacional...

                                                                                                              Continuará

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