lunes, 24 de octubre de 2016

Dolorosa abstención




No creo que ninguno de los integrantes del Comité Federal del Partido Socialista Obrero Español haya votado con desmesurada alegría que a los integrantes de su Grupo Parlamentario en el Congreso se les mandate para que se abstengan en segunda votación en la próxima investidura de Mariano Rajoy para ser elegido Presidente del Gobierno de España; no ya desmesurada alegría, sino cierta tristeza acompañada de responsabilidad.

         Es más, creo que se han cometido un error de bulto al no hacerlo en primera votación. Y afirmo lo anterior porque cuando explique su portavoz (?) las razones que le llevan a votar no, que no son otras que las políticas de recorte del gobierno de Rajoy y el fangal de corrupción en el que se desenvuelve buena parte del Partido Popular, lo que queda de oposición real, a saber “Podemos y sus confluencias” y partidos de corte independentista, pueden tener una reacción sorpresiva ante ese razonamiento sabiendo que al próximo día se abstendrán, cayendo por tanto en la más extraña de las contradicciones que se pueden dar en la historia de la política contemporánea.

         La abstención socialista, en el segundo acto de la comedia parlamentaria, puede convertirse en un harakiri del PSOE de proporciones dantescas si el “aparato” socialista no  consigue que sea unánime entre los miembros de su grupo parlamentario y visionando, toda España, la fractura de un colectivo que siempre, salvo alguna excepción, Nicolás Redondo “senior” y alguno más, nadie se “movió de la foto”, como dijera en sus tiempos de poderío Alfonso Guerra “el canijo”.

         Desde otra perspectiva, la de la ingrata lógica, creo que a nadie -tal vez excepto al PP- le convenía unas terceras elecciones y ese, y o otro, ha sido el motivo que ha llevado al PSOE a tomar la decisión de la abstención; pues nadie en su sano juicio puede creer, sin demagogias por medio, que el partido socialista se ha convertido en el aliado de una rancia derecha.

         Queda por saber que actitud tomará el ex secretario general y diputado Pedro Sánchez, a saber; si acatará las directrices del Comité Federal o jugará a ser víctima de una conspiración entre los suyos para intentar vuelos desde su ahora desconocido escaño; lo mejor para el futuro socialista es que lo deje, pero creo que es mucho pedir.


        

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