miércoles, 26 de octubre de 2016

Del gobierno "ilegítimo" al "golpe" de Estado





Con demasiada ligereza tecleo para  escribir estas líneas antes de que Rajoy pueda dormirnos con el discurso previsto, pero soy vicioso acérrimo de estas lides insulsas donde casi todo se sabe y no tengo perdón; y que conste que si fuese cualquier otro líder del resto de partidos haría exactamente igual. Así soy, y así seré hasta que sea incinerado y mis cenizas, a pesar de lo que diga la Iglesia Católica, sean esparcidas, a ser posible, en la desembocadura del Río Piedras y jueguen con las olas atlánticas en ese “lugar donde el viento silba nácar”.

         Pero esta tarde lo que deseo es comentar algunas cosillas sobre ese “Rodea el Congreso” previsto para el próximo sábado, manifestación basada, según los convocantes, por la investidura de un “gobierno ilegítimo” a través de un “Golpe de Estado”; demasiado fuerte este razonamiento para mis deteriorados oídos.

         Vale que se manifieste todo el personal que lo desee, pero, por favor, busquen otra excusa (la del cabreo podría ser muy válida) y no jueguen con la demagogia y la mentira como parámetros para movilizar a la gente, lo de gente lo escribo porque está de actualidad el término.

         A usted, quizás también a mí, le puede desagradar al máximo que Mariano Rajoy pueda ser investido Presidente del Gobierno el próximo sábado, pero hombre, también mujer, de ahí a decir que si tal hecho se produce es ilegítimo me parece una auténtica barbaridad democrática propia de personas que confunden las churras con las merinas, o sea, “sus deseos” con la realidad.

         Y afirmar que tal hecho es similar a un “Golpe de Estado”, creo que es propio de una ignorancia supina. Si resulta que el sostén de la democracia es el voto libre y secreto en las urnas, bajo la gran fórmula de “una persona, un voto”, nadie en su sano juicio puede argumentar semejante falacia.

         Claro es que cuando algún que otro diputado, en este caso Alberto Garzón, define al Congreso de los Diputados como un “búnker”, la gente por aquello de la fe ciega en el líder es capaz de jugársela y, especialmente, si el líder promete salir del citado búnker para “echar” un rato con los suyos, como también ha prometido Pablo Iglesias.

         En fin, “locuras” más grandes veremos en esta próxima Legislatura.

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