miércoles, 21 de septiembre de 2016

¿Miedo o seducción?




“Podemos” se debate en la actualidad entre dos corrientes ideológicas o tal vez en la superficie de la nimiedad, pues lo único cierto, si es que en política existe alguna certeza, es que estamos asistiendo a unos debatillos, con twiter incorporado, sobre si es el lenguaje del “miedo” o el de la “seducción” el que debe primar en la transmisión de su discurso ideológico; no es por tanto el meollo de su pensamiento político lo que interesa, sino la forma de transmitirlo para acaparar a más votantes, o sea, de una forma u otra lo que parece interesar a los líderes de la formación “podemita” es la ancestral teoría izquierdista de que lo importante en política no es el fin que se persigue, sino los medios a emplear para conseguirlo.

         Iñigo Errejón es partidario de seducir, embaucar, al posible ciudadano indeciso para que deposite su voto en la candidatura morada; Pablo Iglesias apuesta por sembrar el miedo en la sociedad domesticada con un lenguaje abierto y sin tapujos de los fines que persigue; en el centro de ambos, se encuentra los que alientan la tesis de Iglesias para obtener el mayor número de votantes y, una vez conseguidos, seducir a socialistas para intentar formalizar alguna clase de gobierno.

         Ahora se comprende mejor aquel mensaje de Pablo Iglesias en el que manifestaba que “había llegado la hora en que el miedo tenía que cambiar de bando” o aquel desprecio a la luchas de clases para incorporar el discurso de “los de arriba y abajo”, tesis ambas instaladas en el cogollo de las teorías de Hugo Chávez.

         Bastante miedo pasé en mis días de dogmas e infiernos, de carreras delante de los grises y de alcaldes fascistas en mis tiempos de maestro escuela de los de entonces, ya saben; y lo de la seducción es un tema muy peligroso por lo que tiene de engaño que no se sabe muy bien, como toda mentira, en qué puede finalizar.

         Tal como está el cotarro es bueno, pero que muy bueno, que este movimiento, “Podemos”,  nacido desde la crisis económica y alentado por el anticapitalismo radical, aunque algunos de sus fundadores sean capitalistas de hecho, se quite la careta de la seducción y aparezca como el creador del nuevo miedo.

         Ya veremos.


        

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