domingo, 18 de septiembre de 2016

La decisión de escribir una novela




Siempre tuve la idea de escribir una novela, pero la deseché por imposible; sin embargo, ahora, cuando la existencia, por tanto la vida, o no, parece que lleva camino de llegar a su fin, la idea que siempre deseé me embauca.

         Creo que lo primero que se tiene que preguntar el presuntuoso que lo quiera intentar es si debe ser realidad vivida o pura ficción lo que vuelque sobre la blanca papelada. Lo que nos llevaría a plantearnos otra cuestión al menos: ¿posee una persona corriente suficientes hechos originales en su currículum vitae para plantearse tal duelo o tiene la imaginación necesaria para, desde la nada, inventar, mediante una ramplona o concienzuda investigación, algo sobre las Cruzadas o la manoseada Guerra Civil española?, hecho éste, el de la incivil guerra, que ha servido de inspiración a cientos de llamados novelistas para embadurnar una inmensa cantidad de folios de forma sectaria.

         Una cuestión digna de ser abordada es preguntarse si uno, o sea, yo, es un ser original o una fotocopia como tantas miles de personas que dedican una gran parte de su existencia a comer, dormir, trabajar, soñar y esperar.

         La ficción, la nuestra propia, nos indica que no somos lo que quisimos, sino simplemente lo que otros desearon que fuésemos; por ello, todo lo que vaya aconteciendo en ese posible tecleo para conformar palabras, frases, párrafos y sucesos debían derivar a dos vertientes: a lo que somos o hacia aquello que fue nuestro auténtico deseo; ambos conceptos sumarían la auténtica personalidad del autor.

De todo ello, a forma de resumen, iré dando cuenta de vez en cuando en este bendito blog en el que, porque me da la real gana, buena parte de ese posible montón de páginas que pienso publicar, y digo publicar, porque  a buen seguro no existirá ningún mortal editorialista que se atreva a malgastar un euro en una novela de pasta dura  de un españolito de a pie.

         La decisión está tomada, cosa distinta a que llegue a ser realidad.


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