lunes, 1 de agosto de 2016

"La "cosa", gracias a todos, se va arreglando




El personal independentista catalán, o sea, el formado por los republicanos de Oriol, los anti sistemas de Las CUP y la burguesía de la antigua Convergencia, todos ellos amparados por el siempre honorable Pujol, está por darle la puntilla a la unidad de España; aunque les queda mucho por bregar ante el Tribunal Constitucional que nuevamente les ha mojado la orejilla en la sentencia que ha emitido hoy.

         Todo este conjunto de seres que mueve el cuerpo a ritmo de mambo con las maracas repletas de euros, no olvidar que Ada Colau cobra la nada despreciable cantidad de cien mil euros anuales y el honorable Puigdemont más de ciento treinta mil pavos contantes y sonantes, o sea, casi el doble que el Presidente del Gobierno, omito su nombre a fin de evitar disgustos, está dispuesto a dar la batalla política contra el resto del territorio hispánico cuando sus habitantes del Congreso de los Diputados, o sea, lo que queda de la “casta”, los “asaltantes del cielo” y los “apacibles naranjitos” andan viendo la manera de buscar la cuadratura del círculo en política.

         Ya mañana se van a reunir Pedro “el del No” y Mariano “el de las cachazas” para ver la manera, además de “dar la lata a cualquiera”, de gobernar este inmenso desgobierno en el que nos encontramos sumamente felices en las deseadas funciones que nos adornan y que vamos chutando y metiendo gol; sabemos que Perico va a dialogar con Marianico pero con el NO por delante y así, de esa manera, todo es posible; después, al otro día, llegará Albertillo a explicar su abstención técnica y, de paso, a decirle al cabezón de Rajoy que se marche con viento fresco a Pontevedra porque por aquí no lo quiere nadie, a excepción de unos ocho millones de “idiotas”.

         Y así vamos pasando días y noches con este desasosiego que ni Pessoa en sus buenos tiempos de absenta se topó ni en sueños, al tiempo que Echenique, ilustre podemita, afirma por activa y pasiva que él no dio de alta en la Seguridad Social a su asistente para que se visualizaran las carencias del Sistema; qué jeta.

         Es que me parto de risa tonta mientras confío en que Rita, la del caloré, me alegre las pajarillas del ombligo cuando vaya a declarar al Tribunal Supremo.

         ¿Qué más pedir?

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