lunes, 11 de julio de 2016

Pablo Hasél y Víctor Barrio




Aunque el rapero Pablo Hasél sea famosísimo, un servidor no tenía puta idea de su existencia hasta que hoy, rastreando por google una noticia que pudiera interesar a mi docena de lectores, me he encontrado con semejante artista a causa de la cornada mortal que ha sufrido el torero Víctor Barrio en la plaza de toros de Teruel. Pues bien, ya sé de sus canciones, ideología política, condenas, enaltecimiento al terrorismo y un largo etcétera que callo para no cansar más de lo necesario.

         Del torero Víctor Barrio, inmortal ya, también sé algo, pero poca cosa aparte de su afición por jugarse la vida en los cosos taurinos; hecho conseguido.

         Pues bien, el rapero Hasél, comunista como lo fuesen aquellos grandes artistas y aficionados al arte de la tauromaquia llamados Rafael Alberti y Pablo Picasso, ha enviado al mundo entero a través de las redes sociales un tuiter dedicado a la muerte del torero en el que se lee: “Si todas las corridas de toros acabaran como las de Víctor Barrio, más de uno íbamos a verla.

         No soy aficionado a los toros, pues aunque algo sé de la fiesta no llega a media docena las corridas que habré visto con los ojos medio tapados por mis manos, ello no impide que sepa lo que son una larga cambiada o una media verónica dadas con el capote, al tiempo que sé lo que es un derechazo o un pase de pecho efectuados con la muleta y el arte supremo del toreo, a saber, el natural -no es necesario decir que se realiza con la mano izquierda- y en el que se pone el corazón a la altura de los cuernos del toro. Eso es lo que hizo Víctor, torear por naturales como mandan los cánones hasta que el toro bravo desistió de ir al engaño para atravesar el pecho del torero.

         No se acomplejó para nada Federico García Lorca, cuando al hablar de los toros escribió lo siguiente: “El toreo es probablemente la riqueza poética y vital de España, increíblemente desaprovechada por los escritores y artistas, debido principalmente a una falsa educación pedagógica que nos han dado y que hemos sido los hombres de mi generación los primeros en rechazar. Creo que los toros es la fiesta más culta que hay en el mundo.”; tal vez fuese el destino el que hizo que dos banderilleros lo acompañasen el día que fue ejecutado en plena guerra civil.

         Qué decir de este miserable rapero que apuntilla la memoria del torero y de su familia, mientras pasea ufano su ignorancia por el coso de los indeseables que piden trofeos para él.


        

        

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