miércoles, 6 de julio de 2016

Herrero y Rodríguez de Miñón por Málaga




Tengo algo de llorón, lo sé, pero de vez en cuando me alegro porque acierto algunos pequeños detalles, ejemplo de ello es que solamente el 4,2% de los españoles, según el CIS publicado, está preocupado por la falta de gobierno, algo que vaticiné en un “copo” titulado “La cosa va que chuta y mete gol

         Dicho lo anterior -lo más importante para el menda-, comunicar a mis lectores que ha estado por “esta ciudad que todo lo acoge y todo lo silencia”, Málaga, el ponente constitucional Miguel Herrero y Rodríguez de Miñón para asistir, cobrar y manducar en uno de esos “chollos” llamados “Cursos de Verano de Universidades” preparados para personal con fuste y para unos pocos de advenedizos que concurren a ellos por ocupar puestos de graciosa responsabilidad; podría dar algún que otro nombre, pero prefiero silenciar a los que viven del cuento y de la herencia que les dejé.

         Rodríguez de Miñón, derecha pura y dura pero a su estilo, fue compañero de un servidor en la pulverizada Unión de Centro Democrático y gran muñidor de su desaparición; con él y con Oscar Alzaga fui ponente de la Ley Orgánica de Centros Escolares (LOECE) aprobada por UCD y, cómo no, quitada de en medio a la primera de cambio por el PSOE de Felipe González, todo ello sin llegar a ser estrenada; cosas nuestras.

         Por lo que leo -últimamente releo por tanta imbecilidad como se escribe hoy-, Miguel (el hombre que lloró en mis hombros en una sesión del aquel Congreso de chaquetas y  corbatas y algún que otro puro entre los labios de los de la “casta) ha venido para disertar sobre la Reforma de la Constitución, de la que él se considera “papá” nato; es por eso que ha solicitado no tocarla en demasía no sea que se estropee; pero sobre el encaje de Cataluña en ella, motivo de su intervención, ha venido a decir que se apruebe una nueva Disposición Transitoria y/o Adicional para equipararla en lo esencial, la traca monetaria, a los regímenes forales de Navarra y Euskadi y, por ello, a los demás, incluida mi Andalucía del alma, que nos den por el mismísimo.

         Y se fue entre euros, vítores y comilonas, sin que nadie de los asistentes lo agarrara debidamente del cuello y le dijera: “¿Oiga, padre, y de lo nuestro qué?”

         Lo nuestro, ya saben, la igualdad, dignidad, orgullo, parné y problemas adosados, qué.

         En realidad creo que esos valores y prebendas a nosotros, con el “Rocío y ole”, nos importan tres pitos, un coleta, otro despistado por Mojácar, Albert y el tío del Marca.

         Pues bien, allá va: ¡Viva Andalucía Libre!


        

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