viernes, 8 de julio de 2016

Cuando ya nada importa



Cuando ya nada importa, aparece por estas tierras el Premio Nobel de la Paz y Comandante en Jefe de los Ejércitos de los Estados Unidos de América, míster Obama, para visitar Sevilla, subirse a un portaviones en la base militar de Rota, saludar a Felipe VI y almorzar con nuestros líderes Mariano, Pedro, Pablo y Albert; y mire que esto daría para un buen y sabroso “copo”, pero yo estoy cansado al máximo de tanta hipocresía esparcida por mi alrededor; así que me abstengo de cualquier comentario al respecto.

         Cuando ya nada importa, resulta que hoy, por mañana, se reunirá el Gran Sanedrín de los hombres y mujeres importantes del socialismo español, ya saben, los que manejan parte de nuestros destinos, para decidir en una sesión de brujería que van a hacer con los votos de ustedes, queridos amigos; pero un servidor no se encuentra en las debidas condiciones físicas y mentales para discernir sobre el oráculo de tan poderosas personas.

         Cuando ya nada importa, el señor Rajoy se pone en plan gallego a pedir el voto a una señora diputada de Canarias y a los impulsores de la República Independiente de Cataluña para ver la forma de mantener sus posaderas en el sillón principal de La Moncloa, mientras el resto dice no saber a qué juega el que probablemente sea investido; pero al importarme un pimiento el tema a causa de mi estado anímico, dejo de preocuparme en demasía.

         Cuando ya nada importa, viene a ocurrir que mañana será sábado, víspera de domingo y por tanto dos días para disfrutar, dicen los expertos, pero al menda tal insignificancia no le dice nada ya que todos los días del año son domingos y fiestas de guardar y tiempo total para aburrirme como el que más.

         Cuando ya nada importa, y el día es insoportablemente larguísimo y la noche cruelmente calurosa, un servidor de ustedes tiene la obligatoriedad, impuesta por sí mismo, de buscar un tema diario que les pueda entretener y/o interesar, al tiempo que a un servidor le da exactamente igual que ello pueda ocurrir.

         Y es que ya nada importa, porque los dados han jugado su última partida o están a punto de jugarla.

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