sábado, 25 de junio de 2016

Que reflexionen ellos, nosotros construyamos el amor




Mira amor, los políticos nos dicen que reflexionemos hoy. Con este trajín al que has estado expuesta durante quince días, tengo difuminado tu rostro con sus ojos verdes, porque eran verdes ¿no?, el aroma de tu cuerpo ha desaparecido de mi entorno y tan sólo olfateo promesas y mentiras; el sutil verbo amar no lo hemos conjugado durante esta maldita quincena y tengo necesidad de ti, ¿o también hoy vas a estar ocupada organizando el día de las elecciones?

   Quieren, amor mío, que reflexione sobre qué papeleta tengo que elegir para que alguien guíe mis pasos cívicos; pero yo, amor, no deseo que nadie me sirva de guía, odio las prohibiciones y los consejos. Yo te he elegido a ti, tan sólo te quiero ti, solamente deseo que destruyamos las prohibiciones que la sociedad nos quieren imponer a ti y a mí, a los dos en uno.

   Si hay que reflexionar, explícame cómo hacerlo al borde de la cama y con la persiana adornando una mediana penumbra donde nuestras siluetas, tiernamente abrazadas, reflejen sombras de luz. Llevo quince días apagando la luz de mi mesilla de noche y encendiendo tu sombra en la noche de mi soledad; y ahora, para colmo, cuando creía que toda esa maldita caravana de hipocresía había finalizado, me llamas, amor, para decirme que no puedes venir a esta cueva de ilusiones porque tienes que ayudar a otros a reflexionar sobre su opción política.

   Cómo decirte, sin que te sonrojes, que me importa un bledo la voluntad de los otros y los papeles que mañana estarán apilados en mesas electorales. Lo esencial, para mí, eres  tú, amor; el resto, o sea, los objetos, las urnas y los ideales políticos los odio; tan sólo salvo al amor en ti conmigo, conjugando verbos de pasión, acurrucado como niño en tus pechos, sembrando semillas de vida por todo tu cuerpo, viviendo la divina locura de saber que te amo y me amas; el resto, a la papelera.

   Somos tú y yo los que tenemos que salvarnos en el gozo de la incomprensión de los demás.

   Te espero. Sé que llegarás, mientras tanto reflexiono en la espera de cómo será nuestro primer beso.

www.josegarciaperez.es

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